Romero: "Me siento como si tuviera veinte años menos".

Con la consagración en el Toshiba Classic, el Gato logró su quinto título en el circuito de veteranos de EE.UU.; aventajó por un golpe al local Joey Sindelar.
Cuando cumplió los 50 años, Eduardo Romero pudo haber pensado en una estancia tranquila en su Villa Allende natal, después de una larga y fructífera trayectoria en el golf. Salvado económicamente, tenía todo dado para entregarse al descanso. Sin embargo, su físico resistente y su sólido swing le reclamaban seguir en el ruedo, alimentarse de la adrenalina típica de los torneos y mantener su cuerpo vivo. Se probó entonces entre los veteranos de los Estados Unidos y, con el tiempo, sigue demostrando que su apuesta fue acertada: anoche se adjudicó su quinto título en el Champions Tour, al obtener el Toshiba Classic, en Newport Beach.

"Me siento como si tuviera 20 años menos, tanto en el juego como en la parte física. El día que me canse no juego más, pero estoy como para seguir", confesó el Gato anoche, en una comunicación con LA NACION, poco después de la ceremonia de premiación.

Ayer, en la última jornada, Romero aceleró como una tromba en el trayecto de vuelta y firmó 68 golpes, por lo que totalizó 202 (-11) y aventajó por uno al local Joey Sindelar. Por este triunfo embolsó un cheque de 255.000 dólares y trepó al 4to puesto de la Copa Charles Schwab, que mide globalmente las actuaciones en la temporada.

Romero, de 54 años, ya se había convertido en una figura carismática en los Estados Unidos luego de ganar el US Open en 2008. Ahora, este título lo confirma como uno de los grandes animadores del Champions Tour. "Los tipos (por sus rivales)preguntan por mí durante toda la vuelta; están pendientes pensando cuánto llevo en el score", comenta con una sonrisa.

El cordobés había comenzado el día a un golpe de Bernhard Langer y Mark O´Meara, los punteros. El alemán quedó rápidamente fuera de carrera con dos bogeys en el comienzo, mientras que el norteamericano mantuvo una marcha discreta, con un bogey y un birdie hasta el hoyo 17. Nadie tenía en cuenta a Sindelar, que desde uno de los grupos de adelante ejerció presión con un giro final de 63 (-8) y un total de -10.

Romero le hizo frente al desafío y en los últimos 9 hoyos logró tres birdies consecutivos en el 10, 11 y 12, y uno más en el 15. "El bogey que había cometido en el hoyo 9 lo sentí como una cachetada; fue como si alguien me dijera ¡Despertate! ". Su juego, apoyado fundamentalmente en el driver y en el putter, le sirvió para mantener la vanguardia bajo control, al compás de los tropiezos de sus perseguidores, como Fred Funk, Denis Watson y el propio O´ Meara.

Con el camino allanado, el bogey en el par 5 del hoyo 18 poco importó, porque a esas alturas ya había ganado suficiente margen como para equivocarse sin sufrir mayores consecuencias.

"Antes del 18 ya intuía que estaba todo terminado, por eso es que no me hice problemas", apuntó Romero, que lejos de conformarse se fija nuevos objetivos en la temporada: "Quiero hacer algo importante en los Majors; estoy clasificado para jugar el US Open de la gira regular y estoy seguro de que me voy a sacar la espina del British Open de veteranos, que se me escapó por poco".

* Satisfacción por tener el Abierto a fin de año

Acerca de la postergación del Abierto de la República para diciembre, en Nordelta, Romero señaló: "Era lógico ese cambio de fecha, porque no tenía ningún sentido mantenerla en marzo al no pertenecer al Challenge Tour. Lo bueno es que vamos a estar todas las figuras argentinas, que siempre esperamos con ansias cerrar el año con nuestro Abierto".

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