Es Roly Serrano.

AMISTOSO / VELEZ 2 - ESTUDIANTES 0: No hay sierras en Salta, sí cerros. Y un Roly, Zárate, que volvió con pecho-gol (y una asistencia) al campeón local, que le tiró la chapa al dueño de la gloria copera.
De un lado, el campeón, del otro, el campeón. Toda la gloria en esta etapa de abstinencia de fútbol se mudó a Salta, más allá de que fue Vélez, el que ondea la bandera local, el que llevó a la plantilla completita que dio la vuelta olímpica, mientras que Estudiantes opuso una alineación más alternativa, con muchos pibes, es verdad, pero también el bonus track de los refuerzos debutantes, como el arquero Fernández, un viejo conocido como Marcelo Carrusca y Leandro González; además del eterno Calderón. Y las luces las acaparó el nuevo-antiguo de Liniers. Porque Rolando Zárate regresó al team de Gareca, donde supo cantar campeón en el 2005, y se robó el protagonismo: entró a los 40 minutos del partido por el lesionado López y tres minutos después ya había clavado el 1-0. Y, en el segundo tiempo, asistió a Papa para el exquisito 2-0. ¿Le hacen un lugar en el carrito de la gloria?

Con la fragancia de la habitual dureza por la pretemporada rondando, Estudiantes fue pícaro para fabricarse opciones con remates desde afuera o aprovechando las macanas ajenas, y Vélez fue el que ganó la pelota e intentó llevar la bola contra el pasto, siempre con el juego merodeando de área a área. Núñez, ligerito, exigió a Montoya con un shot en la primera etapa, y después paladeó el gol tras pifia de Papa, pero fue el propio Emiliano el que le sacó la bocha en la línea. En el Fortín, Zapata fue Verón, dueño de la pizarra, manejando los tiempos con pelotas cruzadas, planeando un equipo ancho. No fue extraño, entonces, que el 1-0 partiera de un tiro libre suyo que Fernández transformó en un rebote largo, Otamendi trocó en centro, y el siempre oportunista punta de los claritos conectó con el pecho.

La tropa del Tigre no lo dejó reaccionar a Estudiantes. Amanecía el segundo tiempo cuando le asestó el segundo golpe. Y esa acción, más allá de alguna intentona de Caldera, le permitió apropiarse del desarrollo. Y ganar en confianza con el toque, dibujar una sonrisa pensando en la final del cuadrangular salteño (el domingo ante Juventud Antoniana). Ganó el campeón... del Clausura. Gracias al invitado...

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