Rojo en ojotas

Rojo en ojotas
ARSENAL 1 - INDEPENDIENTE 0: Independiente no pudo hacer pie en los charcos de Sarandí y sufrió un tropiezo importante en la pelea por el título.
Independiente se patinó la chance de ser un perseguidor muy cercano de la punta. Hizo agua ante un Arse que vía Jara le bajó el copete en el primer tiempo, y concretó el resultado después, como una genuina indemnización.

El Rojo arrancó como sorprendido de jugar en esa cancha que en muchos sectores no drenó lo suficiente. El local la pisó mejor, y fue a los bifes de movida. Distinto de Independiente, que esperó demasiado, hasta el segundo tiempo, para tratar de adelantarse en el campo y meterle más pimienta a su rutinario andar.

El problema para el Rojo era que los volantes centrales locales se concentraron en no dejarle dominar la pelota a Piatti. Entonces, el equipo no tenía circulación ofensiva. Por ahí Vittor cambiaba y buscaba a Gandín, abierto como puntero izquierdo. No pasaba ante Alvarez, y si a duras penas sacaba una luz de ventaja, sus centros eran previsibles. El segundo paso de Arsenal, ya con la pelota, era insistir por detrás de Mancuello. Es por ahí donde trataba de filtrarse Jara y a veces Sena. Consecuencia: condicionantes amarillas para Galeano y Mareque.

Esa simplificación de Arsenal, que se notaba además en sus pelotazos cruzados, a duras penas eran zanjadas con la jugada del offside, por parte de Independiente, recurso que le falló en la jugada que definió Jara, el delantero más desequilibrante.

Una actitud más decidida, y con posiciones más adelantadas mostró el Rojo en el segundo tiempo. Mancuello (luego Patito Rodríguez) de 11, Gandín-Silvera en el medio, Gómez de 7, Busse de 4 adelantado. Llegó más por eso, además de la desmarcación y mayor actividad de Piatti y la búsqueda por los dos costado. La defensa local aguantó la presión, y por otra parte, a Silvera y cía. le fallaba el tiro del final. Sólo había acertado Jara en una contra.

Y así, en los charcos de Arsenal, naufragó la ilusión del Rojo, por dejarse madrugar primero y ser atropellado después.

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