Roig y Pulti, primero y último referentes de la voluntad popular

A casi tres décadas desde la recuperación de la democracia, Argentina sigue siendo una de las naciones latinoamericanas más apegadas al sistema democrático, según una encuesta de las Naciones Unidas en la región.
Hace 25 años, la restauración democrática, tras siete años de dictaduras militares, abrazaba a la Argentina. El radical Raúl Alfonsín asumía la presidencia un populoso 10 de diciembre de 1983, dejando atrás los cruentos años del golpe.

El país, casi tres décadas después, sigue siendo una de las naciones latinoamericanas más apegadas al sistema democrático, según una encuesta de las Naciones Unidas en la región. Eso permite pensar que, aunque resta mucho por hacer, hay bastante menos que preocuparse en comparación a otros estados.

En este informe, dos hombres (entre otros tantos que transitaron estos años por la Municipalidad de General Pueyrredon), dos períodos democráticos y una clara coincidencia: el sistema de gobierno debe redundar en mejorar la calidad de vida de la población y esgrimir un diálogo común y no fracturado.

Uno es Angel Roig, el primer intendente elegido por voto popular en 1983. El otro es Gustavo Pulti, quien actualmente comanda el Ejecutivo local.

Ambos reflexionan sobre los alcances de un sistema de gobierno que promueve la participación de toda la sociedad, de sus referentes y en su tránsito permite un sistema basado en la libertad.

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