Roig, primer intendente desde la recuperada democracia

La conquista de 1983, es también para él un triunfo personal. Recuerda que lo mejor de sus años de mandato fue cuando vio las manifestaciones que expresaban su repudio al pasado. Y lo peor, la debacle económica que asoló al país.
Emblema del Partido Radical, tan respetado en sus años de función pública como en la cúspide política en general, tuvo el privilegio de quedar en el imaginario de la gente como el primer intendente elegido por voto popular luego de la recuperación de la democracia en el año 1983.

Su mandato duró dos períodos. Fue referente de la voluntad de cambio y de la construcción permanente de un sistema de gobierno que proclamaba la conquista de la civilidad.

En su carrera supo ocupar diferentes bancas de gobierno, pero siempre con el claro concepto de ir al frente de los problemas, sobrepasarlos y superarlos.

Angel Roig, recientemente galardonado por la Asociación de Geriatría y Gerontología de Mar del Plata con un premio a la Trayectoria, señaló a LA CAPITAL que el triunfo democrático que le tocó transitar fue indudablemente de todos.

"Que estemos celebrando los 25 años de democracia significa una conquista de todos, que tras una larga lucha impuso la libertad y los derechos de la gente que habían sido confiscados", comentó el ex jefe comunal, que abarcó los períodos del '83 al '87 y desde ese año hasta 1991.

Para el referente, haber transitado ese episodio inicial, cuando el país dejaba atrás los años de facto y recuperaba un sistema de gobierno que, aunque hoy parece ser la mejor opción, debió transitar demasiados interrogantes sobre el futuro. "Haber estado presente en esos tiempos al frente de la comuna fue importantísimo porque, tiempo después tomamos conciencia que con sus más y sus menos, la democracia triunfó en este país. Y eso es totalmente cierto", aventuró.

Situarse al frente del Ejecutivo local no fue tarea sencilla. Es que lógicamente se avecinaba, de tanto en tanto, la posibilidad de que un movimiento militar pudiera tambalear el aparente orden recuperado.

"Recuerdo las vicisitudes que vivimos. No fueron años tranquilos. Por ejemplo tener que abrir la Municipalidad para que la gente viniera (y venía) frente a la posible movilización militar fue muy difícil de sobrellevar. Esos son recuerdos imborrables porque teníamos el municipio abierto en forma permanente y le dábamos cabida a quienes quisieran venir y participar de esa defensa", reflexionó el ex intendente.

No dejó de mencionar que uno de los valores más preciados fue la integración que se logró entre el pueblo, que tanto había padecido la opresión de los setenta; y que se vio reflejada, por ejemplo, en las manifestaciones que enriquecieron la función de gobierno porque dieron participación a la misma gente.

De sus años de gestión también rememora que la pérdida del miedo fue lo más interesante. "Eso fue lo mejor que nos ha pasado y que se visualizó entre las movilizaciones que se hacían y que mostraban que no querían volver al pasado", comentó.

El "vil" metal

de los ochenta

Lo peor al frente de la intendencia de General Pueyrredon fue el tránsito económico que tambaleaba los intereses de la gente, afectando implacablemente, en más de una ocasión, al bolsillo del consumidor. "Esos eran procesos que en definitiva molestaban a todos y no permitían crecer económicamente", según recalcó.

Sin dudas Roig asegura que en lo personal tiene un gran valor el hecho de perdurar en el imaginario de la gente como el primer intendente que estuvo al frente de la comuna luego de la tan ansiada recuperación de la democracia.

Pero aunque señala que "es un recuerdo enorme", su interés al día de hoy radica en que entre todos "se vea la forma de que se imponga la tolerancia y haya coincidencias entre los partidos políticos y las diferentes organizaciones, que no haya especulaciones sino que todo sea brindado en un plano de igualdad y prosperidad que desafortunadamente no se está dando en estos momentos", expresó.

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