Roggero prepara contra Aime una contraofensiva judicial

Sus colaboradores aseguraron que el ex diputado estudia denunciar a su ex secretario por extorsión. “Cacho” Aime manifestó ante la Justicia que Roggero acumuló U$S 80 millones cuando era legislador.
“A mí ya me investigó la Oficina Anticorrupción por la denuncia de sobresueldos y la AFIP revisó todo, hasta el último papel. Así que estoy tranquilo”. Humberto Roggero repitió la misma frase ante tres colaboradores, después de que Norberto “Cacho” Aime, que fue su mano derecha durante 10 años, ratificara ante la Justicia Federal que el ex diputado acumuló una fortuna de 80 millones de dólares.

Roggero sigue, por ahora, refugiado en el silencio. No da notas aunque anticipa que en los próximos días habrá novedades desde su rincón. Ya pegó Aime; ahora sería el turno del ex diputado. Dos de los dirigentes leales que aún le quedan confirmaron a este diario que el ex jefe del bloque de diputados justicialistas está preparando una contraofensiva judicial en contra de Aime. Una de las alternativas que se analiza es denunciarlo por extorsión. Cerca de Roggero no se cansan de repetir que el ex secretario privado es “un traidor” que estaría chantajeando al ex diputado para sacarle plata.

Aime denunció ante la Justicia Federal que Roggero vendió cuatro estancias y 20 mil cabezas de ganado y aseguró que la mayoría de las operaciones se hicieron en negro.

Por eso, hace 10 días el tribunal de Carlos Ochoa le inició al ex embajador de Italia una investigación de oficio por enriquecimiento ilícito y evasión fiscal.

Si bien no hay nada cerrado todavía, Félix Nieto sería uno de los defensores de Roggero. En el círculo del ex diputado aseguraban ayer que las pruebas que, a su juicio, las pruebas que presentó Aime son “menos pesadas de lo que se esperaba”. El ex chofer de Roggero llevó escrituras y boletos de venta de los campos pero, según trascendidos, cuenta además con filmaciones, grabaciones y mails en los que su jefe de entonces -se desvincularon en 2007- le daría instrucciones sobre las operaciones que debía hacer con su capital.

“Parece que no han aportado mucho. Por lo que se comenta, las pruebas no serían muy importantes. Ese tipo es un chantajista, se ha hecho millonario al lado de Roggero y ahora lo denuncia”, manifestaron cerca del ex diputado.

Los asesores de Roggero manifestaron que el ex embajador sólo tiene una forma de defenderse: debe existir una imputación de la Justicia Federal. Recién entonces podría declarar y, como en el delito de enriquecimiento ilícito se invierte la carga de la prueba, deberá probar cómo consiguió los bienes que posee.

La denuncia de Aime señala que los bienes no estaban a nombre de Roggero sino de empresas radicadas en Uruguay que habrían estado presididas por Claudia Bilbao, esposa del ex legislador, y Hugo Bilbao, el suegro. En la Justicia, Aime ratificó que esas empresas existen.

Nada para declarar

Humberto Roggero dejó la Cámara de Diputados en diciembre de 2005. Había pasado dos años como embajador en Italia y volvió para terminar su mandato en la Cámara baja.

En la página web de Diputados se puede ver la lista de empleados del Congreso -aún persisten riocuartenses instalados allí por Roggero en la planta permanente- y qué legisladores aceptaron presentar una declaración jurada. Roggero no aparece en la lista de quienes cumplieron con esa obligación en 2005. Sí están, en cambio, Alberto Cantero y Ana Richter, la ex alonsista que ya dejó la Cámara baja.

La fortuna y el actor de reparto

“Cacho” Aime sufrió un ataque de honestidad brutal cuando salió del despacho del juez federal, Carlos Ochoa. Habló con tanta naturalidad de sus tareas como administrador de bienes que serían mal habidos, mostró tanto desparpajo y desfachatez, reconoció con tanta liviandad que cobra dinero público por hacer casi nada, que provocó repulsión. Lo dijo con absoluta naturalidad y sin la más mínima pizca de arrepentimiento y arrasó con cualquier duda cuando admitió que si Humberto Roggero le hubiera pagado el millón y medio de pesos que pretende, ni se le hubiera cruzado por la cabeza denunciar a su antiguo jefe. No le molestó ni le molesta que el patrimonio de su mentor creciera sin explicaciones; sólo reclama su porción.

La relación de Aime con Roggero era tan cercana -él lo dijo en la conferencia- que es difícil creer que no haya sabido nunca nada, que haya sido un ingenuo trabajador que sólo ejecutaba lo que le decían. La Justicia ya analiza las declaraciones que el ex ladero hizo a la puerta de los Tribunales.

Sin embargo, en esta película, Aime es sólo un actor de reparto, el que le alcanza el diario al villano. La indignación que provocan sus declaraciones no deben hacer perder de vista que la cuestión de fondo es la denuncia de que un diputado, electo por el pueblo para representar sus intereses, se enriqueció hasta alcanzar la obscena fortuna de 80 millones de dólares, todo lo que gasta el Municipio de Río Cuarto durante un año para prestar los servicios y asistir a la gente sin recursos.

Aime admitió que sus tareas en el Congreso son fantasmales. A cambio cobra 4 mil pesos. Y ese reconocimiento por sí sólo debería significarle un castigo, aunque sea social. Pero sería un error centrarse en su figura parasitaria. Lo indispensable es develar el mito de la fortuna de Roggero y, si ese mito resulta ser realidad, por una vez que haya pena.

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