“Roggero dejó de vivir con su mamá y a los 2 meses tenía una casa de 300 mil dólares”

Aime ratificó ante el juez su denuncia contra el ex diputado. Admitió ser ñoqui del Congreso. “Nunca supe de dónde salía la plata de Roggero”, manifestó.
Declaró durante más de dos horas en contra de su ex jefe, Humberto Jesús Roggero. Aportó a la Justicia Federal escrituras, boletos de compraventa y documentación para demostrar que el ex diputado nacional acumuló 80 millones de dólares en propiedades de las que, a fines de 2007, ya se había desprendido. Y, al dejar el despacho del juez, Norberto “Cacho” Aime, antigua mano derecha de Roggero, dio una nota a los medios que no tuvo desperdicios. Reconoció públicamente ser ñoqui del Congreso de la Nación - aunque después quiso desdecirse-, dijo que nunca se preguntó de dónde salía el dinero que tenía el ex dirigente político y reconoció que jamás, durante los 10 años que se desempeñó como ladero fiel, se hizo un planteo ético por las operaciones que se cerraban con dinero que sería mal habido.

Aime entró a las 8.38, acompañado de su abogado Rolby Valdivieso y dos horas y media después dejó los Tribunales federales. Había sido citado por el juez federal, Carlos Ochoa, para declarar como testigo en la investigación de oficio que se inició después de que el propio Aime y su abogado declararan al semanario Otro Punto que Roggero, a través de dos empresas comandadas por su mujer y su suegro, vendió 4 estancias y 20 mil cabezas de ganado y que la mayoría de las operaciones se hicieron en negro.

El diálogo que mantuvo Aime con los periodistas en la puerta del Juzgado es una pieza imperdible: “Vinimos a ratificar las versiones periodísticas. Le entregué al señor juez algo de documentación. Declaré que muchas cosas que se dicen en el artículo periodístico son verdad, que los campos existen, las empresas existen”.

- ¿Contra quién es su planteo?

- Contra los que figuran como propietarios de los campos. En los papeles que presenté queda explicitado quiénes son los dueños.

- ¿Usted había acordado un monto de resarcimiento?

- Yo tenía un contrato verbal de un resarcimiento por la actividad que desarrollaba. Por suerte, soy yo quien, además de tener ese contrato verbal, presenté los compradores de todas las propiedades que se vendieron. Aunque digan que no tenía ese contrato, me pertenece el derecho porque la parte compradora pagó su comisión.

- ¿Cuándo se desvinculó de Roggero?

- Después de la venta del último campo, en 2007.

- ¿De dónde sacó la plata Roggero para comprar los campos?

- No, no. Yo soy empleado y administrador de las estancias, nunca le pregunté a él cómo las había comprado. Inclusive, muchachos, acá hay una investigación. Yo tengo un pedido de resarcimiento económico a la señora Claudia Bilbao (esposa de Roggero) que, me consta, es presidenta de una de las firmas.

- Usted era empleado pero administraba. No puede desconocer de dónde salía el dinero.

- No, no. No creo que el administrador o el gerente de Mapfre sepa de dónde vienen los recursos con los que se compró la compañía.

- ¿Nunca se preguntó de dónde sacaba tanta plata Roggero?

- Se lo ha preguntado todo Río Cuarto. Esto no es nuevo pero tampoco nadie dijo ‘yo sé de dónde salió la plata’.

- Antes de esta denuncia pública, ¿usted agotó todas las instancias para llegar a un acuerdo?

- Todas, absolutamente todas. Es más, si me preguntás hoy qué opino de Roggero, sigo pensando que es un buen tipo, lo único es que no me pagó.

- ¿Pero ser un buen tipo implica ser una persona honesta?

- A ver... No voy a juzgar la honestidad de nadie. Tengo amigos que, para el vecino pueden ser malos tipos pero son amigos incondicionales míos.

- ¿En qué tiempo se compraron los campos? ¿Roggero era entonces diputado de la Nación?

- Por lo que veo en las escrituras, sí.

- Cuando él lo negaba públicamente -porque siempre lo negó-, ¿usted qué pensaba?

- Pensaba que había sido una actitud de negación, a lo mejor, por seguridad no sé. Es un problema de él.

- ¿Teme algún tipo de consecuencia penal para usted?

- Si me toca será así. Esto no tiene ninguna otra finalidad que el reclamo de lo que, considero, me corresponde.

- ¿No cree que era una amoralidad lo que usted hacía, administrar bienes que, supuestamente, no eran bien habidos?

- No me pregunté nunca de dónde venía el dinero. Ese es un problema que ahora tiene la Justicia. La Justicia ha creído que esto es plata mal habida, yo sólo cobraba un sueldo del Congreso...

- ¿Cobraba o cobra?

- No, no. Estoy hablando de todo el período de mi trabajo y, honestamente, hacía caso de lo que me decían que tenía que hacer.

- ¿Nunca tuvo dudas respecto de este accionar, de los campos que compraba el ex diputado?

- El ex diputado siempre decía que los campos pertenecían a otros.

- ¿Incluso a usted le decía eso?

- Totalmente. Jamás dijo tener un campo. Ni siquiera el campo de la mamá, que era genuino. Siempre lo negó, cómo no me lo va a negar a mí.

- Si Roggero le hubiera pagado, ¿usted lo habría denunciado, le hubiera aportado de todos modos las pruebas a la Justicia?

- No, no. Vengo a aportar pruebas porque la Justicia me llama. Ahora, si me hubiese pagado, hubiese sido la Justicia sola la que hubiera tenido que determinar si Roggero tenía campos o no. A mí me pagaban y yo me iba como se va cualquier empleado.

- Si le hubiera pagado, entonces, no lo hubiera denunciado.

- No. Pero hay un error: yo no denuncio, hago un reclamo laboral.

- ¿En su escala de valores es más importante lo que le debe a usted que lo que pudo haber hecho Roggero en perjuicio de la sociedad?

- No es así. Pero cada uno sangra por su propia herida.

- Por ahí queda la duda de que entre Roggero y usted hay otra cuestión de fondo porque, si Roggero tuviese el capital que aparece en los medios periodísticos, sería de pronto hasta una torpeza que, por no pagar 1.500.000 pesos, se exponga a ser investigado por la Justicia Federal.

- ¿Sabés cómo definiría eso? No es torpeza, es impunidad.

- Roggero era impune.

- Creo que, algunas personas, después de un largo período de tiempo viviendo de alguna manera creen que son impunes.

- ¿Usted se cree impune también?

- No. Escuchame, yo vengo a reclamar y soy el pato de la boda acá.

- ¿Usted es empleado del Congreso en planta permenante?

- Sí señor.

- ¿Y cómo cumple la función cuando lo vemos habitualmente en Río Cuarto?

- Estoy ahora en un bloque. Habitualmente viajo a Buenos Aires.

- ¿Es ñoqui?

- Para qué te voy a mentir si en nombre de los 150 mil riocuartenses sí soy ñoqui. Aparte, figuré en todos los diarios como ñoqui de Roggero en 2001.

- No le pesa entonces.

- No, no es que no me pese, es parte de mi reclamo laboral. Puse la cara, el cuerpo.

- Pero usted tiene un ingreso por encima de todos los que estamos aquí.

- ¿De cuánto es mi ingreso?

- Se dice que gana $6 mil o 7 mil.

- No, ¿sabés cuánto gano? Cuatro mil pesos ¿Y cuál es el problema?

- El problema es que no cumple con sus funciones.

- Está bien, pero fijate qué raro es todo esto que yo cobro 4 mil pesos y estoy denunciando que otro tiene un capital de 70 millones y, sin embargo, están todos agolpados y preguntando por qué estoy acá. Roggero salió de la casa de la mamá, que es una igual que la que tengo yo, y a los dos meses tenía una casa de 300 mil dólares. Yo no escuché a ninguno de ustedes preguntarle eso.

- ¿No va a renunciar al cargo en la Cámara de Diputados?

- ¿Y por qué debería renunciar?

- Y... acaba de admitir que es un ñoqui.

- No, perdón. Dije que cumplo las funciones habitualmente. Pero no soy hipócrita, sé que la ciudadanía entera piensa que cada uno de los que trabajan en el Congreso es ñoqui.

- ¿Qué tareas realiza en el Congreso?

- Voy... digamos... Sigo haciendo de chofer, cosas de otros diputados, llevo informaciones que me piden. Hago ese tipo de cosas.

- ¿Nunca tuvo un dilema ético, moral, de decir ‘no podemos seguir perjudicando a la gente de esta manera’? ¿Nunca se lo planteó?

- Yo no.

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