Roces en el equipo económico por el impuesto a depósitos e inversiones

La intención de un sector del kirchnerismo de avanzar en un impuesto a la renta financiera complicaría los planes del Palacio de Hacienda de volver a conversar con el Fondo Monetario y de cerrar un acuerdo con el Club de París.
Además, esa discusión ya comenzó a generar posiciones encontradas. Mientras que en la AFIP, en manos de Ricardo Echegaray, verían con buenos ojos la creación de ese impuesto; en el Banco Central, que preside Martín Redrado, desalentarían cualquier iniciativa similar. En cambio, el ministro de Economía, Amado Boudou, no tendría una posición tomada; aunque en su equipo todos descuentan que acataría la eventual orden K.

Aunque el Gobierno de Cristina Kirchner no admite en voz alta esta posibilidad, un sector muy cercano al ex presidente Néstor Kirchner esboza la posibilidad de crear un nuevo impuesto que grave la posesión de bonos (hasta ahora exentos) y también los plazos fijos en dólares y en pesos. Quienes miran con simpatía esta posibilidad, representan el sector más duro del kirchnerismo. Desde esta posición se ve en la aprobación de la nueva ley de Medios y en la rápida venia que tuvo el Presupuesto 2010 en Diputados, dos señales de que se puede avanzar antes del recambio en las bancas del 10 de diciembre con un proyecto de ese tipo.

Hasta ahora no hubo pedidos en este sentido por parte del entorno K; aunque sí consultas puntuales. En una de ellas, al titular de la AFIP se lo habría escuchado a favor de esta idea. Echegaray mira la meta tributaria de 2010; en torno a los 355.000 millones de pesos. Y, además la posibilidad de agregar nuevos datos sobre personas físicas a la base de contribuyentes, que le permitiría profundizar la información que ya posee con las declaraciones de Bienes Personales y Ganancias.

Desde el Central, ya hicieron saber que una iniciativa de ese tipo achicaría el mercado e induciría a los ahorristas a volcarse al dólar. En especial, luego de que los depósitos comenzaron a recuperarse y se frenó la salida de divisas.

Un sector de los economistas del Gobierno vislumbran que una postura intermedia. Consideran que el Gobierno podría avanzar en un impuesto sobre los bonos o acciones y no sobre los plazos fijos. Desde esta posición, sostienen que lo primero alcanzaría a los grandes ahorristas y se dejaría fuera del alcance del eventual impuesto a los pequeños ahorristas.

En cualquier caso, crear un impuesto de este tipo sumaría un nuevo punto de fricción en las futuras discusiones con el FMI.

En especial porque, de prosperar, se habría decidido en momentos en que los bonos recuperaron terreno por las señales que dio el mismo Gobierno sobre su voluntad de volver a los mercados.

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