Roberto Mouillerón: "Este Congreso va a cambiar la historia"

Pase lo que pase esta semana, el diputado felipista considera que la nueva Legislatura terminará con la hegemonía kirchnerista y volverá a las reglas de juego democráticas del diálogo y el consenso.
Orgulloso porque desde la semana próxima formará parte "del Congreso que dejará marcado el rumbo institucional que necesita este país", el diputado Roberto Mouillerón vive estas horas previas con la misma sensación que lo atravesó en vísperas de los comicios del 28 de junio pasado: la de un nuevo triunfo sobre el kirchnerismo.

"Seguramente la ciudadanía percibió a lo largo de estos meses que aquella victoria electoral no tuvo un correlato en los hechos políticos que se sucedieron sin embargo yo veo que al fin de cuentas el 10 de diciembre habremos alcanzado un doble triunfo en 2009 ya que el oficialismo va a sufrir una nueva derrota, otra vez contundente, y ahora a causa de la maduración de gran parte de la dirigencia nacional que ha entendido el mensaje de las urnas y no tiene dudas en terminar con la política del apriete y la destrucción de quien se opone".

Ex ministro de trabajo bonaerense, Mouillerón resultó electo para la cámara baja desde el sexto lugar de la lista encabezada por Francisco De Narváez y Felipe Solá y hoy es un convencido que el ciclo que se inició el junio último "no tiene marcha atrás".

"Haga lo que haga el ex presidente cada día que pasa resulta más evidente que la nueva Legislatura vislumbra otro país y hacia ahí vamos. A mi no me preocupa –comentó el dirigente del Peronismo Federal- que desde Olivos compren algunas conciencias más en estos días, yo prefiero hablar de una "nueva victoria" sobre Kirchner porque pese a todas las atrocidades a las que acude –desde la cooptación de legisladores hasta el apriete, pasando por asfixiar con la caja a gobernadores – la mayor parte de los que llegamos al Congreso, de todas las fuerzas de la oposición, entendemos que hay que dar vuelta la página y terminar con el modelo de la destrucción del adversario, de no escuchar, imponerse al costo que sea .

-¿No cree que la oposición debería tener propuestas que fueran más allá de enfrentar a un gobierno?

-Esa misma pregunta me la hicieron hace pocos días y respondo lo mismo: no es poco terminar con una forma de ejercer el poder que vulnera los propios mecanismos del ejercicio democrático. Y más aún: en Argentina tiene un valor tremendo si tomamos en cuenta que hemos tenido la madurez y la sabiduría de saber ponerle un freno al autoritarismo no con más autoritarismo sino a través de un acto electoral y del ejercicio del consenso y el diálogo entre dirigentes de fuerzas políticas muy distintas entre sí.

Eso no significa que nos conformemos con frenar esta locura, no: significa sentar las bases para realmente poder discutir de aquí en adelante temas cruciales que el kirchernismo jamás va a abordar como la ley del cheque, reformas en el impuesto a la ganancias, una solución legislativa para terminar con el conflicto del campo, un Consejo de la Magistratura que deje de garantizar la impunidad del oficialismo, discutir un verdadero ingreso universal.

-Ocurre que no está tan claro que la oposición logre el número suficiente como para alcanzar el objetivo que se propuso respecto a la integración de las comisiones.

-Por lo que vislumbro en las reuniones previas creo que se va a alcanzar ese objetivo, pero aún cuando eso no suceda, pase lo que pase esta semana o en las sucesivas, todo lo que consiga el ex presidente en el Congreso estará condenado al fracaso. Tarde o temprano la compra de diputados o senadores, la imposición de la "caja" por sobre lo que votó a la gente va a naufragar y créame que eso sucederá durante esta Legislatura.

De pronto el diputado Rossi anticipa que van a vetar todo: está bien, los argentinos hemos aprendido la lección en lo que a autoritarismos se refiere de modo que no deberíamos perder la calma, tengamos la misma paciencia que cultivamos desde junio hasta ahora. En algún momento, sí o sí, el Congreso asumirá que el único veto al que hay que temerle es al del pueblo y esa batalla el kirchnerismo ya la perdió porque todos estamos hartos del odio, el enfrentamiento y la utilización del revanchismo para mantener los negociados.

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