ROBERTO LAVAGNA / “El Gobierno quiere dinero”

El ex ministro de Economía dice que los Kirchner buscan con la reforma jubilatoria la plata que no consiguieron con las retenciones. Abre dudas sobre la política cambiaria y las cifras de crecimiento.
-¿Hasta dónde puede llegar el precio del dólar?

–No tiene un valor, depende del resto de la política económica. Lo que está claro es que la salida de la fenomenal crisis por el derrumbe de la convertibilidad de 2001 tuvo una de sus bases en el tipo de cambio competitivo.

–¿Y qué tipo de cambio conviene hoy?

–La política cambiaria de los últimos dos años fue absolutamente errática. No se sabe hacia dónde se va. No hace mucho tiempo se dijo que para castigar al campo había que bajar el tipo de cambio, lo que es una barbaridad total. Precisamente, no es el sector más afectado por un retraso del tipo de cambio. Afecta más a la industria, a los servicios y a los trabajadores de esos sectores.

–¿Coincide en que hay un amesetamiento de precios en el último tiempo?

–¿Hablamos de marketing o de realidad? El Gobierno hizo un gran esfuerzo de marketing. Todavía no hay elementos como para decir que hay una reducción sustantiva de los precios. Supongo que no querrán seguir enfriando la economía para lograr la estabilización.

–¿Cuál es su expectativa de crecimiento para 2009?

–Escasa. Este año la cifra verdadera no se aleja del 4%. Digo verdadera porque, de la misma manera que se han falseado los precios, se falsearon las estadísticas de la pobreza, las de inflación y las de producto bruto.

–Con las retenciones, un vasto sector de la sociedad dijo “esto es una burrada”, pero igual el Gobierno fue hasta el final...

–Sí, pero le pusieron límites y el Gobierno lo sintió.

–Y volvió a intentar el mismo método, esta vez con las AFJP.

–Sí, pero estas cosas dejan marcas. La situación política hoy no es igual que antes del campo. Hay algunos cambios.

–¿Cuál tiene que ser la salida con las AFJP?

–Un cambio era útil. Creo que el sistema de AFJP no satisfacía a la enorme mayoría. Pero los temas de fondo se plantean de una manera distinta. No como un acto casi violento. Están en juego, mínimo, dos generaciones. Chile acaba de hacer una reforma para la que se tomaron más de seis meses. Acá no. Poco menos que había que sacar esto sobre tablas. El tema central es la actitud de no respetar un método de gobierno más reflexivo e ir de anuncio en anuncio –Club de París, tren bala, holdout–, de los cuales algunos terminan en la nada. Piensen en el caso de Aerolíneas, que empezó con un funcionario diciendo que probablemente íbamos a tener que hacer un pago como país de 800 millones de dólares y ahora estamos en 1.600.

–¿En qué usa hoy la ANSES la plata de los jubilados?

–En financiar el presupuesto. No tiene ninguna inversión extra. Todo es inversión en bonos públicos. Porque el sistema de reparto no está hecho para otra cosa. Por eso la importancia de un sistema de capitalización que, además de ser controlado por senadores y diputados, también sea controlado por cada uno de nosotros.

–¿Qué posibilidad hay de que no ocurra lo mismo con la plata de las AFJP?

–En el proyecto del Ejecutivo no hay ninguna garantía. La combinación de bolsa común y superpoderes implica que no sabremos a dónde va la plata. Dicen que va a ir bien. Pero también recuerdo un discurso de Perón en 1974 en el que decía: “La plata de los jubilados no está”. ¿En qué se fue? En el déficit fiscal.

–Si el Gobierno logra el traspaso a su manera, ¿qué debería hacer con la cartera de inversiones que tiene?

—La plata hay que ponerla en actividades productivas e inversión que a la vez den la renta para poder pagar. El tema es cómo se hace. Si la primera decisión es decir que la plata que está en empresas de Brasil hay que traerla, entonces prepárense para cualquier cosa. No puede hacer eso sin tomar en cuenta qué pasa en el mercado de su socio estratégico, que no es el enemigo. Es gobernar con la mirada en la punta de la nariz. El Gobierno no puede vivir todo el tiempo pensando en lo que van a decir los diarios.

–¿Qué ve en la punta de la nariz del Gobierno?, ¿Sólo la necesidad de financiamiento?

–A fin de 2005 había 4,5 puntos de superávit fiscal entre el gobierno nacional y las provincias. Récord histórico. Ese superávit se empieza a debilitar en 2006 y 2007. El final de 2007 muestra un superávit genuino de 2 puntos. Hoy eso no es suficiente. Está claro que el Gobierno de los Kirchner está detrás de recuperar ingresos, quiere dinero: primero lo intentó por la vía del campo y ahora por esta vía. No hace falta hacer escándalo, ésta es la realidad.

–Dijo que las AFJP no satisficieron, pero fueron una importante herramienta de mercado en su gestión y en las posteriores.

–Pero eso se puede hacer igual, si simplificamos la idea, con cuentas de capitalización individuales públicas, que es lo que yo propongo. Cuentas tal como las que están hoy en las AFJP, pero manejadas por un organismo público, lo que entre otras cosas va a evitar perder tres o cuatro pesos de cada diez que depositamos y quedan en comisiones.

De la foto con Kirchner a la hipocresía de la democracia

-¿En qué quedó su promocionado acercamiento a Néstor Kirchner? ¿O sólo fue para la foto?

–Nosotros hemos hablado de muchas cosas en ese momento: de sacar del freezer al Partido Justicialista, por ejemplo; le dije a Kirchner cosas como que la inflación está fuera de control, la inversión no es suficiente, los problemas de empleo son cada vez más claros. Se lo dije y se lo dejé escrito. La reunión fue amable, como siempre fue mi relación con él, pero es obvio que no le gustó lo que le dije.

–¿Y a usted no le costó demasiado caro? Usted ya había jugado con la oposición en las elecciones...

–Esto es una gran hipocresía. Si uno pregunta quién está a favor de la democracia, todos levantan las dos manos. Pero pensemos qué significa la democracia. Significa tener capacidad de diálogo, con la condición de que no sea debajo de la mesa o en la oscuridad, sino públicamente. Y capacidad cuando uno dialoga de no amoldarse a lo que el otro quiere, sino decir lo que uno piensa.

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