Rivero se transformó en el capitán de los aplausos

"No es algo que no me deje dormir", dijo sobre la relación con los hinchas, que hace poco lo cuestionaron.
Los murmullos que bajaban desde la tribuna azulgrana durante el semestre pasado, ahora son aplausos. Sin embargo, esta metamorfosis no está impulsada por la felicidad de sus hinchas. A ellos todavía no los convence este equipo coleccionista de empates, al margen de ese triunfo ante Tigre que le permite seguir con vida en la Copa. Lo que cambió en San Lorenzo es la visión sobre Diego Rivero. Porque el Burrito era resistido por la gente. Así y todo, el capitán duerme tranquilo. Al menos eso dejó claro ayer al mediodía, en el Nuevo Gasómetro, un día después de volver a ser bendecido por todos los santos.

"Yo estoy más contento con el rendimiento del equipo, que está encontrando una idea futbolística. Seguro que tenemos cosas por mejorar, pero es el tercer partido en que no nos convierten y hay que rescatar las cosas positivas", afirmó Rivero, relativizando la devolución del afecto de los hinchas ante Racing, un partido que no brindó emociones aunque el mediocampista entregó todo el sudor.

¿Escuchaste los aplausos?

Sí, sí... Yo sé en mi interior que siempre trato de dar lo mejor.

Pero, lo que pasó el domingo, ¿no fue como volver a amigarte con la hinchada?

Personalmente, viví cosas que no me gustaron y en ese momento sentí hacer eso. Pero ya está. No puedo vivir de eso.

"Eso", a lo que se refiere Rivero, se produjo el 12 de abril, cuando le hizo un gesto muy poco afortunado a la popular durante un partido ante Vélez que terminó con un éxito de Liniers. Entonces, la gente explotó porque el Burrito, en el instante en que fue reemplazado, se tocó el oído con ironía, restándole importancia a los decibeles de los cuestionamientos.

"Acá, en San Lorenzo, siempre di lo mejor. A veces sale, otras no. Después, la gente lo reconoce o no. El hincha viene a disfrutar del espectáculo y a descargarse. Igualmente, esto no es algo que no me deje dormir", enfatizó. Lógico. Rivero ya tiene el respaldo suficiente de Diego Simeone, quien lo eligió como capitán durante la pretemporada que el plantel realizó en Colonia. Sorprendió con la decisión, pero terminó empujando al jugador a quedarse en el club cuando parecía con un pie afuera. La dirigencia de Central, incluso, llegó a reunirse con su apoderado.

"Lo elegí porque representa el sentimiento del hincha", explicó el Cholo. De todas formas, al Burrito, de 28 años, no lo inquieta para nada el pensamiento de la gente. El sigue en la suya, con la cabeza bien apoyada en la almohada.

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