RIVER"El gol que más grité fue el del Enano a Olimpo"

Fabbiani atendió a Olé en Navidad y contó su sueño de ponerse la camiseta que lleva en el alma desde chico: "¡Lo que debe ser jugar y ganar un superclásico!".
Cuando me avisó mi representante que lo habían llamado de River, imaginate la ilusión que me generó... Ojalá que se dé... Sería hermoso jugar en el club del que soy hincha de toda la vida. Es más, el Mumo Peralta me contó en Rumania que River es la Casa Blanca...".

Cristian Fabbiani corta por un instante su participación en un desafío de fútbol-tenis contra sus tíos y atiende a Olé. Está de vacaciones, pasa las horas en familia, pero es consciente de que en cualquier momento puede cumplir el sueño de toda su infancia, el que cobija desde que sus vecinos Martín, Norberto y Lucas lo llevaban a la cancha cuando aún no alcanzaba los 10 años: vestir la camiseta de River. "Nos pasábamos todo el día en el club. Comíamos en los quinchos y nos quedábamos allí hasta la hora del partido. Son todos lindos recuerdos. Fui mucho a ver al River de Francescoli, Ayala, Burgos, Orteguita...", se entusiasma. Su fanatismo por River siguió hasta la actualidad, al punto que estuvo en la cancha la nochecita en la que el equipo de Simeone conquistó el Clausura 08 frente a Olimpo: "Ya había llegado de Rumania y me fui al Monumental a ver el partido. ¡El gol de Buonanotte a Olimpo fue el que más grité como hincha! Estaba como loco... ¿Y como jugador? Ah, el primero de mi carrera, el que le metí a Boca, je, ¡cómo lo grité también!", subraya.

A Fabbiani no parece desalentarlo la presencia de otros cuatro delanteros de área (Abreu, Salcedo, Falcao y Andrés Ríos, los dos últimos con chances de ser transferidos) en el plantel de Gorosito. Al contrario, lo supera el desafío por triunfar en Núñez y, lógicamente, por hacer algunas de sus travesuras en un superclásico. "Lo que debe ser eso... ¡Jugar y ganar un superclásico! Esos partidos se juegan con todo el alma, son de vida o muerte", se deja llevar Cristian, quien a pesar de los pedidos de que retome el duelo de futbol-tenis familiar, lo vuelve a postergar y agrega: "Sería un reto grande y muy lindo, lo tomaría como un desafío para poder demostrar lo que soy como jugador".

A Pipo le encanta y está entusiasmado con la posibilidad de tenerlo entre los refuerzos del verano 09. Los dirigentes le ven condiciones para triunfar en River y se dejan seducir por su carisma y su desenfado, por su técnica fina y por sus goles. Y el Ogro sueña y sueña, mientras desde su entorno cuentan que en Newell's no cobró un peso en todo el semestre y una salida viable es la solicitud de la rescisión contractual por falta de pago. De todas formas, en Núñez saben que las negociaciones se profundizarán cuando se sume a las conversaciones el Cluj de Rumania, institución propietaria del pase del Gordo. Y todo eso puede suceder entre un brindis y otro, con el pan dulce arriba de la mesa y Fabbiani contando las campanadas de fin de año...

--¿Cómo lo ves?

--No sé, no hay nada cerrado, estoy esperando.

--Cuando jugabas en el patio de la escuela, en Ciudad Evita, eras...

--¿Mi ídolo? Francescoli. ¿Sabés cómo lo conocí? River jugaba un partido contra Lanús y yo había leído que Enzo cumplía años. Entonces lo esperé y le regalé una cadenita. No me lo olvido más. ¡Yo era un nene de 10 años! Mirá si seré hincha de River...

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