River reaccionó tarde y sufrió otra dura derrota en Perú.

Cayó 2-1 con Universidad de San Martín, en su segundo partido en el Grupo 3 de la Libertadores. Díaz -a través de un dudoso penal- y Ludueña anotaron para el local. Descontó Falcao.
Demasiado tiempo esperó. Demasiado tiempo regaló. Demasiado tardó River en reaccionar y, como el domingo en el Clausura, también dejó el invicto en la Copa frente a un rival, como la Universidad de San Martín de Porres, que en la Argentina tiene nivel de Primera B Nacional. Cuando se despertó, con los toques sutiles de Sambueza y de Gallardo (que entró en el segundo tiempo) y con las ganas de Falcao y Ahumada, casi lo empata. Más, lo mereció. Porque terminó jugando en campo peruano y defendiendo con dos (Cabral y Nico Sánchez). Pero una hora es demasiado tiempo. Y más en el fútbol.

River tendrá que encontrarse rápidamente si quiere enderezar el rumbo. Salir a jugar cómo lo hizo frente a la Universidad de San Martín de Porres es no entender dónde está parado. Con el doble cinco (Ahumada y Domingo) y los dos volantes por afuera (Galmarini y Sambueza) tuvo muy poco peso, no podía llegar al arco de Butrón, sólo a las puertas del área, y resultó inofensivo.

Enfrente, el equipo peruano fue ordenadito. Tuvo a Pedro García y al colombiano Arzuaga (ex Godoy Cruz y Rosario Central) que aprovechaban los desacoples defensivos de River, especialmente de los dos centrales (Cabral y Nico Sánchez otra vez dieron muchas ventajas). Y patearon desde afuera del área pensando que estaba otro arquero y no el debutante Barbosa, quien --salvo en el primer remate desde lejos-- respondió siempre bien. Especialmente en los dos mano a mano que le tapó a García.

Y en ese contexto, River terminó perdiendo con un penal que no fue porque Cabral llegó antes que García, y que el argentino José Luis Díaz --un fanático de Boca-- tuvo que patear dos veces (el primero fue anulado por invasión) para concretar el 1 a 0. Todo River protestó pero "marche preso": en el Monumental le ganó a Nacional de Paraguay con un gol también viciado. La Copa es así y los árbitros son malísimos en todas partes y para todos.

Para colmo, en la única jugada hilvanada, Rosales no pudo empujar al arco vacío el pase de Domingo. Fue una postal que refleja cómo está nublado hoy en Aruba... Y salió a jugar el segundo tiempo sin meter cambios vaya a saber esperando qué. Porque, más que ir a buscar el empate fue a buscar la pelota adentro por segunda vez. Un centro de García, la figura, lo dejó pasar Arzuaga y Ludueña metió un golazo de volea que ni lo soñó. Como contra San Lorenzo (cuando entró 1-4 abajo), Gallardo entró para apagar el incendio. Y demostró que --por más calidad que tenga-- todavía no está para ponerse el traje de bombero. Con Gallardo sólo no alcanza. El juez Buitrago no cobró un penal que entre Ballón y Huamán le cometieron a Falcao. Y el colombiano metió con la "canilla" el 2-1 y puso a River a tiro del empate. Pero, por más que inclinó la cancha, no pudo doblegar a un Butrón muy seguro que, al final , se quedó al final con la victoria. Era tarde, demasiado tarde para lágrimas...

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