RIVER / LA PELICULA DEL OGRO: ¿CON FINAL FELIZ? - Loco por River

RIVER / LA PELICULA DEL OGRO: ¿CON FINAL FELIZ? - Loco por River
Cristian Fabbiani, hincha hasta los huesos, está por cumplir el sueño del pibe: llegó a jugar en la Prenovena y, años más tarde, hasta les pidió perdón a los hinchas de River después de hacerle un gol con Lanús. De corazón.
Festejaba los goles enmascarado, pero nunca fue ningún careta.

Después de gritar su primer gol en el fútbol argentino, nada menos que frente a Boca en la Bombonera, Cristian Fabbiani, todavía un pichón alejado del glamour y las polémicas del presente, reconocía con timidez que "tuvo un gustito especial, porque soy hincha de River".

Está dicho. Fabbiani es (hincha) de River. Fabbiani será de River: su desvinculación de Newell's por falta de pago es inminente y los directivos ya están al tanto de que el Cluj de Rumania aceptará un préstamo por seis meses, que incluirá una opción de compra. Ah, pero Fabbiani no sólo es y será, sino que también fue de River. ¡¿Cómo?! El delantero que nació en Ciudad Evita comenzó a jugar al fútbol en las Infantiles de Huracán, hasta que... "Una vez, unos barras de River me invitaron a jugar un partido porque les faltaba uno. Y poco tiempo después, uno de ellos me permitió entrar en la Prenovena del Millo... Me acuerdo de que en ese equipo jugaba con la Gata (Fernández) y el Malevo (Ferreyra), pero cuando yo tenía ocho años falleció mi papá y tuve que abandonar, porque se me complicaba para ir a entrenarme...". De novela.

Y de película fue su desembarco en las tapas de los diarios. Otra vez en el potrero, un empresario lo vio y se lo llevó a jugar a All Boys de La Pampa. A los dos meses, Fabbiani ya estaba en las Inferiores de Lanús. Su contextura física era muy similar a la actual. Pese a tener rotos el ligamento de la rodilla izquierda, jugó en 6ª y 5ª ("tenía una muy buena masa muscular", recuerda) pero esa lesión le abortó el pase al Feyenoord de Holanda. Entonces se operó. Y tras debutar en Primera, como Miguel Brindisi no lo iba a tener en cuenta, decidió aceptar la oferta de Palestino, en Chile. Fue luz, cámara y acción... "Un día miramos la película de Shrek en la concentración y después salimos a caminar con algunos compañeros. Uno vio una máscara en un negocio y me dijo que tenía que comprarla para festejar los goles. Al día siguiente, le ganamos a Puerto Montt, hice un gol y me la puse. Fueron seis partidos seguidos metiéndola. La productora (Dreamworks) me ofreció un contrato para que publicitara la película y entonces empecé a aparecer con la máscara en los anuncios de los colectivos, fue increíble", recuerda. Volvió a Lanús y, para todos, es el Ogro. Aunque Gorosito, al dirigirlo, empezó a llamarlo "el Tanque". El final pinta para reencuentro meloso...

Y para sueño cumplido. Porque Fabbiani dio muchas muestras, públicas y privadas, de su amor por River. Cuando fue sparring de la Selección de Marcelo Bielsa se sacó fotos, que todavía tiene guardadas, con Crespo, Aimar, Roberto Ayala, Ortega... Todos de River, claro. "Mis ídolos son Francescoli y el Burrito: ojalá que al Enzo le llegue a las medias", avisa. A mediados de 2005, en el cierre del libro de pases, los dirigentes inscribieron a Jonás Gutiérrez, Germán Herrera y ¡Cristian Fabbiani! La ilusión duró poco, pero el delantero no se atragantó con rencores. Al tiempito, convirtió el último gol de un 4-1 de Lanús a River: juntó las palmas, miró hacia la tribuna visitante y... "Les pedí perdón porque soy hincha y para mí sería un sueño poder vestir esa camiseta algún día".

El futuro se acerca...

Se ríe de su físico. "Estoy gordo, como Ronaldo", declaró alguna vez. Los hinchas rivales lo cargaban y él festejaba sus conquistas levantándose la camiseta y agarrándose la panza. Hace poco contó que al volver de Rumania, fue al Monumental el día del título frente a Olimpo y que "el gol del Enano fue el que más grité". No, aún no gritó ninguno con la camiseta... Pero ya está loco por River.

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