0% River

COPA SUDAMERICANA / LANUS 1 - RIVER 0: Y 100% nada, que es lo mismo que este River de Pipo, eliminado de la Sudamericana en primera fase. Lanús lo dejó afuera con poco: más que suficiente...
A la hora de elegir el título, es muy sencillo caer en la duda: ¿0% River ó 100% River?

El juego del 0% es evidente. Porque River es la nada misma. Aunque es complicado encontrar alguna virtud de Gorosito en este armado, se le puede dar la derecha en que no hay más. Se supone que si el técnico elige sentar en el banco a Ferrari para poner a Galmarini de 4, Ferrari tiene que estar muy mal. Por más quieto que pueda jugar Fabbiani, ni el hincha más optimista es capaz de nombrar a un delantero que se banque ese lugar. Ortega es destellos. Buonanotte, ratitos. Mauro Díaz, promesa. Tal vez estos tres, en otro equipo (o en un equipo), puedan ofrecer una confiabilidad que, en este presente, no existe. O sea que algo tiene River, pero en conjunto no hay nada. Ni siquiera hay un líder. Ortega, sí, puede putear a Fabbiani durante un minuto en el medio de la cancha y demostrar que sí lo es. Porque después de la reprimenda el Ogro tuvo su mejor ratito. Y regaló el mejor pase de los últimos tiempos: fue juntando defensores hasta que vio el pique del Burrito, le sirvió el gol pero Caranta terminó haciéndole penal. Entonces, Ortega puede hacerse cargo por trayectoria. Todos sus compañeros lo buscan a él. Pero después... Si no tiene el día... Eso también se siente. Y Gorosito, con sus declaraciones bravuconas (¿para armar un equipo no es mejor tener ideas que pelotas? y en el caso que Pipo elija lo segundo, para eso les pagan a los utileros) es todo lo contrario a un líder. Porque esa declaración fue un manotazo de ahogado, la de un tipo inseguro. Y eso se transmite en la cancha y en los jugadores.

Si River es un 0 grande, ¿por qué la duda de poner 100% River en el título? Porque la actuación en Lanús identifica a la perfección este momento. Si hay diferencias con lo que pasó ante Colón, por ir apenas hasta el partido más cercano, son mínimas. Por eso, este es un River auténtico de los últimos tiempos. Visto así, el título debió ser 100% River.

Sin embargo, hay una historia detrás. Y eso puede ser peor que presentar en la cancha un equipo tan anodino: estar estropeando la historia. Nunca jamás la gente dejará de adorar a Ortega. Pero Buonanotte o Mauro Díaz, por ejemplo, podrían estar siguiendo los pasos del mismo Burrito o de Gallardo. Jugadores de Inferiores con calidad, técnica, ganas de demostrar, amor por la camiseta. Y... Por ahora, sin respaldo grupal, se quedarán en eso.

El hincha de Lanús podrá quejarse por el espacio dedicado a River en este análisis pero, al contrario, debería sentirse orgulloso. Lanús es lo que es. Y es lo que es desde hace mucho tiempo. Es cierto que Zubeldía vive de las rentas de Cabrero. Y también que es mucho menos audaz que Ramón, pero la esencia sigue ahí. La base está. Y los cambios son retoques. Se va Sand, se busca un nueve que pueda cumplir, por ejemplo. Todo lo contrario que River, que trae por traer, sin pensar. Y así juegan unos y otros. Unos con la cabeza y los pies. Y otros con la cabeza en los pies. Porcentajes al margen.

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