RIVER 1 - INDEPENDIENTE 3: Al Rojo vivo

Independiente armó su fiesta en Núñez, donde llevaba 13 años sin ganarle a River, dejó a su rival en llamas y terminó de prenderse en el Apertura. Y mientras va recuperando espeto, sueña.
Y sí señores, el Infierno hoy está más encantador que nunca... El Diablo se fue de juerga por el Monumental y la pasó tan bien que sueña, sueña en grande aunque no se anime a admitirlo por miedo a que las llamas lo vuelvan a quemar, como lo hacían hasta hace muy poco. Pero, la verdad, es que ya no quedan dudas de que la suerte de Independiente definitivamente cambió de rumbo, porque que el equipo de Américo Gallego haya terminado el primer tiempo 3-0 sobre River es algo que ni los hinchas del Rojo más ilusos se hubieran animado a imaginar... Y mucho menos los de River, que perdieron contra un rival que llevaba 11 años sin ganarle y que observan cómo el de enfrente disfruta de una metamorfosis que le permitió salir de las sombras, que le devolvió el alma a su gente: "Que de la mano del Tolo la vuelta vamo' a dar...", se cantaba.

Y que dejó a todo Núñez al Rojo vivo.

Pero lo que le pasa hoy a Independiente no es un misterio. Y el que mejor lo define es Carlos Matheu, su capitán: "Se nos mira de otra manera ahora, y es lo que queríamos conseguir como equipo: tratar de que los otros clubes nos tengan un poquito más de respeto, que en el último tiempo se había perdido".

Respeto, bendita palabra que añoraba el Rojo y ahora extraña River. Bendita palabra que ayer le tiró en la cara Independiente a un Monumental repleto que no podía creer cómo a River, en el debut de Astrada, le faltaban el respeto. Pero este respeto no se ganó de un día para el otro en Avellaneda, como tampoco se perdió de un día para el otro en Núñez. Porque para llegar a este hoy hubo un camino. El Rojo eligió un rumbo y fue reconstruyéndose. Arrancó con la decisión de contratar a Gallego; siguió con el Tolo indultando a Mareque (ayer fue de lo mejor) en plena pretemporada y bancando a Núñez y a Gandín más allá de todo; y la piedra basal se terminó de colocar cuando el presidente le consiguió al técnico todos los refuerzos que le había pedido y le dio el aval para que llegue un Silvera que el mismo Comparada se negaba a contratar y que ahora disfruta.

Y desde los resultados, empezó rompiendo pequeñas rachas, una por vez. Primero ganó en Tucumán y tachó la deuda de no sumar de a tres de visitante en más de ocho meses; en la fecha siguiente venció a Godoy Cruz y no sólo alcanzó dos victorias al hilo tras más de un año sin conseguirlo, sino que mató la mufa del Tolo en Lanús. Y la frutilla del postre se la empezó a poner estirando la paternidad ante Racing y venciendo a Tigre pese a no haber jugado bien.

Así, es obvio que lo de ayer (el Tolo terminó con dos karmas: le ganó a River y devolvió al Rojo al triunfo en el Monumental, contra el Millo, después de 13 años) no fue casualidad.

Como tampoco es casualidad que hoy Avellaneda esté al Rojo vivo y a un punto de los líderes, y mucho menos que Independiente haya empezado a sortear el temblor del promedio (¡y hundió un poco más a River!).

Y sí señores, el Infierno hoy está más encantador que nunca y el Diablo se fue con un recital del Monumental y se animó: "Parecen Racing...".

Comentá la nota