RIVER / EL GRUPO: MUY MEDIDO - De la Boca para adentro

Aunque en River se saboreó la eliminación en un clima distendido, nadie gozó en público a Boca. "Con los problemas que tenemos...".
Temperatura: 29,4°. Humedad: 50%. Es otoño, sí. Un otoño tropical. ¿Estaremos en Aruba?

Nunca tan oportuna la metáfora del calentamiento global: en Ezeiza, a metros de la Ricchieri, River vive como en los días en que su presidente imaginaba una suerte de panacea caribeña. No es que repentinamente el equipo de Gorosito se encontró caminando en ojotas por la punta del torneo. Sino, más bien, que los vientos que llegaron de la zona del Riachuelo le pusieron calidez al microclima riverplatense. Boca quedó afuera de la Libertadores. Y, se sabe, resulta la única razón meteorológica capaz de aliviar las tormentas que vienen azotando las cercanías del Monumental.

Todo esto ocurre en una semana de escándalos mediáticos, de goleada, de incertidumbre por el futuro de varios jugadores. Pero no importa. En el entrenamiento de River hay más sonrisas que de costumbre. Hay una postura distendida. Y hay voluntad de contener cualquier discurso oportunista. "Seguramente que al hincha lo pone alegre todo lo que no sea positivo para Boca. Aunque nosotros debemos estar al margen y rendir al máximo para ganar", resume con cuidado Néstor Gorosito.

Para Boca lo que es de Boca (perdón, Piero) coinciden también los jugadores. Es que durante la mañana hay indicios de una bajada de línea coherente con el DT. "La gente puede estar contenta, pero debemos pensar en nosotros, que demasiados problemas tenemos", dice Buonanotte. "La verdad que no nos alivia. Seguimos teniendo la obligación de mejorar y de terminar lo mejor posible el torneo", dice Vega. "Primero me gustaría solucionar los problemas nuestros. No estamos bien. De lo que sucede enfrente que se preocupen ellos", dice Galmarini. Lo que ninguno dice públicamente es lo que reflejan los hechos: aquí se vive la mañana más tranquila del último mes.

Archubi viste de futbolista a un amigo importado de Grecia. Al chico le sobran kilos y vergüenza cuando se digna a probar la número cinco. Cabral festeja los goles en los trabajos de definición. Gorosito pide rivales en la cancha de fútbol-tenis, por la que pasan la mayoría de los players y su colaborador Cacho Borelli. Fabbiani le tira pelotazos al dirigente Fito Cuiña. El que no conoce la tabla de posiciones, o que estuvo tirado debajo de una palmera en estos días, puede pensar que se trata del entrenamiento del puntero.

Tan light es el momento, que una conferencia de prensa que promete ser tensa, termina quedando mediáticamente en un tercer plano. A esa hora lo único de que se habla es de Ischia, de Bianchi, de Riquelme, de renuncias. ¿Y de River? Apenas hay menciones al clásico devaluado de mañana. Se confirma la presencia de Fabbiani.... "No es que disfrute, pero sería hipócrita decir que no quería que Boca quede afuera de la Libertadores", argumenta un sincero Ferrari. Y el sol calienta la arena... Perdón, el pasto.

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