RIVER / ¡FUERZA!: PESAS Y MUCHO SUDOR - Los Grosos

Gorosito busca un Millo que imponga presencia y no le escape a la fricción: ni los más chicos zafan de los exigentes trabajos para aumentar la masa muscular.
Quiere un equipo que juegue bien, en el que sus jugadores traben y tiren a los rivales de cabeza al piso, que ganen las pelotas divididas, que se la banquen, que nada los mueva. Desea respetar la historia futbolística del club con un caño, un sombrerito o haciéndole tres o cuatro goles al que se le plante, pero también pretende un River duro, que no le tenga miedo al roce ni a la fricción. Por eso, si bien desde que el plantel llegó a Mendoza no faltaron los trabajos con pelota y los tradicionales tácticos, Néstor Gorosito tiene un objetivo primordial por estas horas: lograr que sus players saquen músculos, que sumen fuerza y que desarrollen una presencia física capaz de intimidar a los contrarios. Quiere un River imponente...

Pesas, repeticiones, fuerza, más fuerza. El menú ya se convirtió en un clásico cada vez que el plantel llega hasta el gimnasio de Independiente Rivadavia, el lugar elegido para comenzar la transformación. Y, claro, para diferenciarse un poquito más del ciclo de Simeone. Porque además de que para Gorosito algo no está bien si el nueve baja 80 veces por partido hasta la mitad de la cancha, la puesta a punto física también es diferente entre lo que propuso el Cholo y lo que busca el actual cuerpo técnico. Trabajos de reacción en campo, explosión y más explosión fue lo que se priorizó el año pasado para sostener ese ida y vuelta vertiginoso que tanto seducía al anterior entrenador. Sin embargo, hoy, con la idea de tener más la pelota, de recorrer menos metros y a la vez plantarse firme, la idea es desarrollar la fuerza máxima, para que el equipo tenga más peso específico dentro del campo de juego. Esto es: que ya ningún rival le mueva la estantería a River metiendo o corriendo.

"Estamos trabajando mucho en el gimnasio, es cierto. El Profe nos quiere fuertes y a nosotros nos va a servir". El que habla es Diego Buonanotte, uno de los que habitualmente más sufre el roce por su contextura física y uno de los que más se copó con el trabajo físico. Porque si bien es imposible que llegue a tener el lomo de Arnold Schwarzenegger, en el cuerpo técnico saben que "al menos va a poder aguantar mejor la fricción y que con una patadita no lo van a poder voltear". En el mismo grupo se alistan los otros chiquitos del plantel: Ferrari, Villagra, Ahumada, Abelairas, Rosales, Mauro Díaz y hasta el Keko Villalba. Pero ojo, porque el esfuerzo les sirve a todos.

La otra parte del plan elaborado por el nuevo técnico se ve también en los entrenamientos. ¿De qué manera? Con prácticas en las que Pipo no sólo no inhibe los cruces y los roces, sino que también los celebra. Y no por sádico, sino porque sabe que cuando la pelota empiece a rodar oficialmente, es preferible que los jugadores ya estén bien curtidos ante una pierna fuerte o cuando les tiren el camión encima. Y es Matías Abelairas el que acepta que todo suma: "Ganamos un tiempo con esta metodología de trabajo. Sé que nos va a ser útil estar fuertes porque hoy por hoy, para ganar un partido no alcanza solamente con jugar bien".

El fútbol, al menos por el momento, no representa una preocupación. Aunque sigue aguardando la llegada de los refuerzos para darle un salto de calidad al equipo, Gorosito tiene en claro que en River hay buenos pies. Y que es preferible eso a que haya un grupo de fisicoculturistas pero con los pies redondos. Ajustando un poco los trabajos, transpirando entre máquinas, mancuernas y pesas, el nuevo River va tomando otra fisonomía. La que quiere Pipo. La de un River más groso.

Comentá la nota