Ritmo de la Mouche.

PENTAGONAL DE VERANO: El muletto de Boca pasó por arriba a Independiente en Salta y otra vez Pablito clavó un clavito. El otro fue de Krupoviesa, que se emocionó hasta las lágrimas.
Todo lo que tuvo Boca (movilidad, agresividad, gol) fue lo que le faltó a Independiente. No llegó a ser baile, pero cerca estuvo de un paseo por Salta.

Como si fuera uno de los hits del verano, los equipos B vienen mejor que los A. Pasó en Mar del Plata, en Mendoza y se repitió anoche en Salta. El mejor Independiente posible, con el debut en el 2009 de ocho titulares de once (ya habían jugado Mareque, Fredes y Ríos), se dio de frente contra el muletto de Ischia. La diferencia física y futbolística, como diría Ahumada, fue atroz. En el PT, Boca, de la mano de Gracián, se hizo una fiesta. Las chances se acumularon: Chávez, Alvaro, Mondaini, Sauro... Hasta Mouche, después de gritar el primero, tuvo sus posibilidades. El golazo de Krupoviesa no fue más que la confirmación de la superioridad que existía entre ambos equipos.

Lo de Boca era simple: presión, recuperación, velocidad, definición. Así, en cuatro pasos, llegaba a las narices de Assmann. Los muchachos de Pepé, en cambio, parecían sentir el rigor de la pretemporada. Lentos, sin reacción ante la asfixia que les proponía el 2-1 de Boca. Hubo una luz de esperanza en la noche roja cuando Rolfi acertó un roscazo en el palo después de una buena pared con Moreno. Nada más.

Más aceitadito, Boca mantuvo todo bajo control en el complemento. Damián Díaz se comió un gol abajo del arco y Gracián falló en un penal. A esa altura, Independiente sólo había probado los guantes del pibe Ayala con centros intrascendentes. Los centrales, dos chicos de 18 años, fueron hombres. En cambio, sus colegas de camiseta roja, Tuzzio y Rodríguez, no hicieron pesar su experiencia. El ex River, en su debut, participó involuntariamente en los goles de Mouche y de Krupoviesa.

Más allá del penal, Gracián volvió a mostrarse como una muy buena alternativa para reemplazar a Riquelme, quien no jugará en el arranque del Clausura porque se irá con la Selección a Francia. Mouche, a pesar de que a veces peca de egoísta, ratificó su condición de desequilibrador. Boca, mientras prepara a los titulares para el superclásico del sábado, se da algunos gustos. Para el Virrey que los mira por TV...

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