"Riquelme tendrá que convencer al plantel por qué no vino a jugársela".

Diego no se cerró al diálogo, pero le impuso una fuerte condición a Román: justificar su renuncia ante el grupo y el cuerpo técnico. Le quitó valor a la llave de Grondona...
A mí también Julio me dijo lo de la llave y tardé como diez años en encontrarla...". Lúcido, picante, veloz. A la ocurrente metáfora de Grondona sobre las chances de retorno de Riquelme a la Selección, Diego respondía con una contra 100% maradoniana. Y amén de pasarle una facturita al Jefe por la demora en su regreso al predio de Ezeiza, marcaba lo que confirmaría segundos después en la nota con Fox Sports Del Plata: que de ninguna manera el posible retorno de JR a su equipo será al estilo "aquí no ha pasado nada", como, por caso, resultó la rentrée de Román con Basile para la Copa América.

Con un presente incómodo desde la posición en las Eliminatorias y otros frentes de batalla que tiene abiertos, como su mediático y al parecer judicial enfrentamiento con River, Maradona no gambeteó al más popular de todos. Y encaró la cuestión de Riquelme, una sombra que fue creciendo de manera inversamente proporcional a la cosecha de puntos en la tabla y fogoneada por las insistentes declaraciones del presidente de la AFA. "No sé por qué Julio declaró lo de Riquelme, porque cuando él se negó a venir al predio, Grondona me dijo 'arreglate con lo que tenés'; y yo dije 'me arreglo con lo que tengo, qué vamos a hacer'. Con la decisión tomada uno no puede hacer absolutamente nada", arrancó Diego haciendo, una vez más, el racconto de la situación. Entonces, apeló a un discurso híper conocido: Que Román "es convocable", que él lo considera un "jugador importante", que si no renunciaba "estaba en el predio", que... Stop. El DT paró la pelota y le metió un cambio de frente a la cuestión: "Esto ya pasa más allá de no querer venir... Hay jugadores que tuve que poner en vez de Riquelme y con los que hoy tengo un compromiso (...) Riquelme tendrá que convencer primero al plantel y después a mí por qué no vino a jugársela con nosotros". ¡Qué regalito de cumpleaños para Román!

El orden sintáctico en la frase de Diego no es casual. Primero el problema es con tus compañeros, no conmigo, es el mensaje que le manda a JR. El técnico, que no es hábil apenas para jugar a la pelota, se corrió a un costado. Se mostró abierto a una reunión con Román ("Yo lo puedo mirar a la cara y encontrarme en cualquier lado"), pero le impone una condición para que sea más difícil la reconciliación con el 10 de Boca, quien lo acusó de no tener códigos.

Es el cara a cara con sus compañeros, con los que en Marsella festejaron el 2-0 a Francia con el famoso "¡Estamos todos, no llamen más!". Y por si hacia falta más claridad, Diego iluminó todo: "Yo no estoy en la cabeza de Riquelme. Lo que quiera responder o hacer es problema de él, que es grandecito... Pero sí tengo muchos años en el fútbol y el tema acá es explicarles a los compañeros por qué no vino antes. Julio dijo lo que dijo y tiene muchos años en el fútbol como para saber manejar estas situaciones. Pero Julio no tiene las concentraciones y lo que hablamos dentro del grupo. Hay muchas cosas que tenemos los jugadores que nos gustan y otras que no nos gustan y habrá que hablarlo entonces".

¿Se hablará alguna vez? ¿Se dará esa reunión que destrabe el 10 contra 10?

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