Ríos, dime con quién andas y te diré quién eres

Las personas suelen rodearse de quienes comparten sus creencias, gustos, profesión, ideas políticas, etc., conformando así lo que la psicología social define como grupos de referencia o de pertenencia, según sea el caso.
La mayoría de nuestras características como seres sociales, incluyendo nuestra personalidad, son de un modo u otro influidas por la interacción social y las relaciones de influencia que existen entre un grupo y un individuo quedan demarcadas precisamente por aspectos tales como la conformidad, el prejuicio, la moral colectiva y otros fenómenos propios de los grupos, que, según sostienen los estudiosos, son generalmente determinados por quien adopta el rol de liderazgo.

Las declaraciones que la gobernadora formulara en Río Grande, en lo referido al rol que le cupo al Ministro de Gobierno en la selección del miembro del Superior Tribunal de Justicia, quien por una cuestión de mínimo decoro institucional debería haberse excusado de actuar por encontrarse comprendido en las generales de la ley, no puedo menos que darle el calificativo de vergonzosas.

Fabiana Ríos sostuvo que el hecho de que su colaborador no se excusara en la votación realizada en el marco del Consejo de la Magistratura –donde Aramburu votó a favor del hermano de su socia– "puede ser ético o no ético; pero legal… y digo, la ética del ministro es del ministro; no es la mía". Nuevamente sostengo: ¡vergonzoso!

El Consejo de la Magistratura es un instituto consagrado por la Constitución de la Provincia que en su artículo 160, donde establece la forma de su integración, impone la presencia de "Un Ministro del Poder Ejecutivo que será designado por el Gobernador de la Provincia".

Es también nuestra Constitución la que establece que el Gobernador es el jefe de la administración del Estado Provincial cuyos actos deben ser refrendados y legalizados con la firma del ministro del ramo respectivo quien es responsable solidariamente con el Gobernador, así las cosas no existe posibilidad de que pueda interpretarse que el accionar de un ministro es autónomo de quien ejerce el liderazgo institucional del Poder Ejecutivo.

Tiene razón la Gobernadora al sostener que la participación de su delfín político es legal y que en nada invalidan los méritos propios del candidato seleccionado, aunque de sus palabras se desprende que Ríos y Aramburu manejan distintos parámetros a la hora de hablar de ética.

Por definición se establece que la ética estudia la moral y determina qué es lo bueno y, desde este punto de vista, cómo se debe actuar. Es decir, es la teoría o la ciencia del comportamiento moral, de tal manera sostener que la ética del Ministro no es la de Gobernadora implica lisa y llanamente que no existe coincidencia a la hora de establecer los parámetros para determinar qué es lo bueno. El reconocimiento explícito de esta cuestión por parte de Ríos explica por qué en la actual administración ocurre lo que ocurre.

Ahora bien, si la Gobernadora pretende eximirse de las consecuencias por las acciones desarrolladas por sus colaboradores argumentando cuestiones de diferencias éticas, sin duda va por mal camino. Nadie puede alegar su propia torpeza en defensa propia.

Cuántas opiniones, consejos o interpretaciones de la realidad formuladas por su "hombre político", con quien según sostiene no comparte la ética habrá tomado Fabiana Ríos para actuar en la gestión.

Repito que me parece vergonzoso, digno de una actitud de autismo absoluto y total desprecio por la institucionalidad tantas veces pregonada por los referentes del gobierno del ARI, mantener en funciones a alguien con quien reconozco diferencias éticas. Pero en fin, en lo que va quedando de esta Afirmación para una República Igualitaria parece ser que en realidad la desigualdad de principios no es precisamente una de las cuestiones principales.

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