La Rioja se está quedando afuera del corredor bioceánico

Mendoza tomó la iniciativa para ser el eje vial entre San Pablo y Valparaíso pasando por Buenos Aires. Ya se habla de obras de infraestructura por 3.000 millones de dólares de inversión. El proyecto, apuntalado por los gobiernos de los 3 países, posterga a los pasos fronterizos de Catamarca y San Juan. Y mas aún al riojano Pircas Negras, todavía en construcción.
Los gobiernos de Argentina, Brasil y Chile se muestran dispuestos a impulsar la construcción de un corredor bioceánico que una y potencie sus economías. Pero en ese contexto, La Rioja y Catamarca, al igual que San Juan, provincias que aspiraban a competir como salida trasandina, parecen relegadas por Mendoza, que pica en punta para constituirse en el eje central del camino internacional.

Recientemente la presidente chilena Michel Bachelet convocó frente a empresarios brasileños y chilenos, en la sede de la Federación de Industriales de San Pablo, a ampliar las fronteras económico comerciales. Lo dijo al lado de su par brasileño, Lula da Silva.

El ministro chileno de Obras Públicas Sergio Bitar señaló que eso requiere obras de infraestructura. Puso el eje en un proyecto: el corredor bioceánico que integrará por ferrovías y un túnel andino de baja altura (entre Mendoza y Valparaíso) las principales capitales comerciales del Mercosur. Para el funcionario "la conexión entre Brasil, Argentina y Chile es estratégica".

El proyecto incluye la abertura de un túnel ferroviario de 52 kilómetros de longitud, a ser construido a una altura de 2.500 metros en la cordillera, con entrada en Mendoza y salida en la región de Valparaíso, con puerto de aguas profundas en el Pacífico.

Para el gobierno argentino y el de Bachelet ya es una obra de "interés nacional". En el caso de Brasil hay también razones para mirar el plan con buenos ojos. Primero porque une sus ferrovías, las argentinas y chilenas. Luego porque permite aumentar el volumen de productos a transportar en 10 veces la capacidad actual en toneladas-año en el comercio desde el Atlántico brasileño y argentino al Pacífico chileno. Y finalmente, porque en el consorcio empresarial que dio el puntapié inicial al proyecto está la brasileña Odebrecht, constructora que detenta las mayores obras sudamericanas.

Empresarios y funcionarios de la región ya comenzaron a definir las alternativas de financiación para los 3.000 millones de dólares que costaría la construcción del túnel.

En esa cita estuvieron el empresario chileno José Manuel Urenda de Interoceánica; el brasileño Paulo Lacerda de Melo de Odebrecht y Max Santos Sang de Mitsubishi (Japón). A ellos se le sumaron los hombres del argentino Hugo Eurnekián (Corporación América), y entre ellos el ex canciller Rafael Bielsa y Hugo Posse.

Comentá la nota