Rincón sufre el impacto de la caída petrolera

El comercio cayó un 70% por la merma en la única actividad sobre la cual gira la economía de la ciudad. Varias familias abandonaron la localidad.

Los precios de los alquileres, la recaudación impositiva, la gastronomía las salas de juegos son afectados por la baja de los ingresos de los petroleros.

La meca petrolera de la región está congelada por un frío polar. El calor de los petrodólares se comenzó a extinguir y la localidad que creció al ritmo del paso del crudo por los ductos, siente el cimbronazo.

El centro de Rincón de los Sauces ya no es el peregrinar de 4x4. "Hay días que a las 9 de la mañana esto parece el medio del campo, hay una quietud increíble", grafica, José Luis, comerciante.

Se estima que la actividad comercial cayó un 70 por ciento en los últimos meses; la recaudación del municipio disminuyó 50 por ciento, y la cantidad de desocupados sólo en la construcción superó los 300. Por eso, días atrás la comuna decretó la emergencia económica y laboral.

Además, luego de años de crecimiento poblacional sostenido, la gente empezó a abandonar la ciudad.

"En épocas normales de cada diez personas que ingresan a Neuquén, tres vienen a Rincón. Ahora se está yendo gente que ha perdido su trabajo, y al estar los alquileres caros y no tener ingresos decide volver a su ciudad", asegura Víctor Ferrero, secretario de Gobierno del municipio.

Y agrega: "Cuando baja la actividad petrolera baja, en el primer lugar de la provincia que se siente es en Rincón. Tenemos desocupados de la UOCRA, del Sindicato de Camioneros, particulares".

"Donde hay 500, 600 personas que ganaban de 7 mil a 10 mil pesos, y pasan a ganar 2 mil pesos, la economía se resiente. Hay gente que llegó hace seis meses a la localidad, se quedó sin trabajo y anda deambulando", detalla el funcionario municipal.

Alquileres

Otro de los termómetros que marcan el congelamiento de la economía en Rincón son los alquileres. Hasta hace un año era casi imposible encontrar locales y departamentos libres. Hoy, son varias las edificaciones que ostentan carteles que rezan "se alquila para comercio o vivienda".

Jesús Maciel, dueño de una inmobiliaria, asegura que la actividad cayó un 80%. Y muestra decenas de llaves colgadas de la pared: "Nunca tuve tantas propiedades sin alquilar", asegura. Dice que un alquiler que hace más de una año rondaba los dos mil pesos, hoy está en 800.

A excepción del barrio nuevo, al pie del cerro de la Cruz, la gran mayoría de las casas de Rincón son construcciones precarias. La ausencia de revoques y de jardines en las casas ejemplifican la "cultura de campamento" de la localidad que se desarrolló alrededor de una industria millonaria.

Salvo por los dueños de camiones o fletes que hacen viajes a otras ciudades para trasladar muebles, el resto de la actividad está estancada. "Estamos facturando menos del 50%", asevera José Rubilar, dueño de una casa de repuestos. El comercio está bastante colmado en plena mañana. "Es gente que viene a comprar repuestos para sus autos particulares", comenta. Y añade que las empresas petroleras acumulan deudas de hasta tres o cuatro meses.

En un restaurante amplio y bien iluminado, ubicado en frente a la plaza, sólo cinco o seis mesas están ocupadas. "Trabajamos mucho con las empresas petroleras, por eso ahora está casi vacío. Antes a esta hora estaba todo lleno", señala el mozo. Son la una de la tarde y al local le sobra lugar. Su actividad cayó un 60%.

Marina, encargada de una casa de juegos, asegura que la clientela no bajó demasiado en cantidad, pero sí que apuesta mucho menos. "El impacto de la caída en el petróleo se nota en todos lados", dice.

Veyvyna tiene una tienda en el centro. A plena mañana no hay un solo cliente dentro. "Tuvimos que empezar a hacer liquidaciones, y si la persona compra una prenda le ofrezco que se lleve otra con descuento", explica.

La crisis también impactó en otra de las tradicionales maneras de ganarse la vida: la prostitución. "Muchas chicas se fueron para Comodoro Rivadavia", señala un experto en el mercado.

José tiene 23 años e ingresó al petróleo a principios de 2008. Lo primero que hizo fue sacar un crédito y comprarse un cero kilómetro. Hoy está suspendido, y cobra menos de tres mil pesos. "Tuve que vender el auto para cancelar el préstamo, porque sino no podía mantener a la familia", se resigna.

Pensar en nada

Además, la pomposa y publicitada "responsabilidad social empresaria", no ha aparecido por áridas esas tierras.

"Las empresas multinacionales miran sus números y la ciudad les importa muy poco. De hecho, Petrobras hace 5 años que no paga impuestos a la Municipalidad. Estamos viviendo una pandemia económica", indica el secretario de Gobierno comunal.

Rincón es una ciudad que no fue planificada. Tampoco fue pensada para las generaciones futuras. Al lado de un colorido cabaret hay una casa con una colección de chatarra. El predio del sindicato petrolero ostenta un quincho, con pileta y una cancha de fútbol con tribunas de cemento. En el terreno de al lado se tambalea un rancho de chapas custodiado por dos perros flacos. Una 4x4 se estaciona sobre el patio de una casa prefabricada.

Si bien de sus entrañas brota la riqueza, y muchos de sus habitantes cobran sueldos elevados, Rincón no es la imagen del progreso. Y menos ahora, que la actividad petrolera cayó estrepitosamente.

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