El rigor ya le dejó una huella.

BOCA: Hugo Ibarra se lesionó en la primera práctica en Tandil del conjunto xeneize, que trabaja con intensidad.
TANDIL.- Las sierras dibujan el escenario natural que acompaña la marcha del campeón. El silencio es encuadre en la estancia Fuente de Alegría, anfitriona del equipo de Carlos Ischia. Esa armonía acompaña el paso del Boca ganador, que por décimo año consecutivo regresó a esta ciudad.

Pero el saldo de la primera práctica aquí dejó una muestra de su intensidad: Hugo Ibarra debió abandonar la rutina por una sobrecarga en el gemelo derecho. Si bien la lesión no parece ser de gravedad, el cuerpo médico xeneize informó que seguirá de cerca la evolución para evitar complicaciones.

Por ahora, el hermetismo envuelve al equipo de Ischia. Las rejas de un portón muy elevado apenas permitían ver qué sucedía dentro del lugar, un reducto a pocos kilómetros del centro de la ciudad donde se diluye el rumor urbano.

El contacto con los futbolistas es restringido. Ayer apenas se los veía pasar por las calles perimetrales de la estancia. Al aparecer el primer grupo se observaron algunas particularidades. En el centro del primer pelotón, donde casi todos vestían remera color amarillo intenso, se advertía uno distinto: Juan Román Riquelme, con un buzo azul. Detrás aparecían Rodrigo Palacio y Martín Palermo, una postal tradicional para el ataque xeneize soñado. Y cerrando el grupo, en una bicicleta, Angel Celoria, ayudante de campo de Carlos Ischia.

En una elocuente muestra de que la experiencia hizo sentir su rigor en el grupo más joven, Maximiliano Scapparoni, Sebastián D´Angelo, Gastón Sauro y Ezequiel Muñoz, los debutantes en la pretemporada, debieron lucir una forzada calvicie. Los peluqueros fueron Martín Palermo y Claudio Morel Rodríguez.

La formalidad y la contracción se relajaron cuando apareció el entrenador, Carlos Ischia. A un trote lento pero firme aceptó el desafío de recorrer, aunque sólo una vez, la vuelta de 1300 metros que los jugadores dieron en seis oportunidades. Cuando advirtió la presencia de la prensa, ofreció su costado histriónico: comenzó a correr en retroceso y dijo "Esto no lo hacen ellos [en referencia a sus dirigidos]". Más tarde volvió, pero en bicicleta.

Tras el primer turno, el plantel regresó al hotel para almorzar y descansar. En el primer piso se hospedan los integrantes del cuerpo técnico y en el segundo, los futbolistas. Sólo un cuarto no fue ocupado. Es el que está reservado y a la espera de Carlos Bianchi, que aún negocia en Buenos Aires por la llegada de Roberto Abbondanzieri. Ayer, Getafe bajó sus pretensiones por el Pato (de US$ 600.000 a 300.000), pero Boca dice que no está dispuesto a pagar más de 150.000.

Por la tarde continuaron las prácticas en el club Banco Provincia. Así comenzó Boca su estadía en esta ciudad. Con una altísima contracción al trabajo, alejado del ruido, con el primer contratiempo por la lesión de Ibarra y un solo objetivo: llegar en óptimas condiciones al Clausura y a la Libertadores.

Caranta intimó al club

Por intermedio de Futbolistas Argentinos Agremiados, Mauricio Caranta, desafectado del plantel por diferencias con Carlos Ischia, intimó ayer a Boca para que le cancele una deuda por 500.000 dólares. En caso de que la entidad xeneize no cumpla con lo requerido, el arquero estaría en condiciones de reclamar la libertad de acción, según informó Sergio Marchi, secretario general de Agremiados.

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