RAC: rige otra prórroga hasta el 10 de febrero

Con un acuerdo prácticamente cerrado, ayer se resolvió extender hasta el 10 de febrero el plazo de negociación por la RAC.
La Provincia y el principal accionista de Caminos de las Sierras, Impregilo, decidieron la nueva prórroga para ordenar la salida de la firma italiana de la concesión de la Red de Accesos a Córdoba (RAC).

Esta vez, sería el último aplazamiento. El ministro de Obras Públicas, Hugo Testa, sale de vacaciones el viernes y a su regreso pretende cerrar el tema. Para la segunda semana de febrero se espera la respuesta de Impregilo a la propuesta oficial.

El negociador de la empresa, Guillermo Díaz, aterrizó en las últimas horas del martes y los equipos técnicos de la negociación estuvieron reunidos hasta las primeras horas de la madrugada de ayer.

Se fueron a dormir con varios detalles acordados y un par de diferencias que terminaron de limarse por la mañana. Díaz pasó por las oficinas de Caminos de las Sierras y luego regresó a Buenos Aires.

Su compromiso es llevar los puntos acordados y la propuesta global ante las autoridades de la casa matriz en Italia. De allí saldrá la respuesta, cuyo núcleo central es el levantamiento del juicio ante el Ciadi por 250 millones de dólares.

"Hay una prórroga y la empresa está analizando las alternativas propuestas en función de intentar anular el juicio ante el Ciadi", dijo Testa.

Pero los nuevos plazos también imponen un corrimiento de los tiempos que se manejan para la salida definitiva de Impregilo. Ahora, se especula que eso recién se produciría en junio. La Provincia pretende aprovechar esa ventana para conseguirle reemplazante en la sociedad. No le será tan fácil, ya que cualquier interesado (históricamente se habló de los grupos Eurnekian, Roggio y Electroingeniería) no sólo deberá lidiar con una red deteriorada y sin grandes obras, sino que tendría que hacerse cargo de las condiciones del acuerdo que se firme con Impregilo.

El Gobierno le reconocería la deuda que la empresa expuso en el concurso de acreedores, pero su objetivo es no poner un peso, presentar garantías y asumir el compromiso con el flujo de fondos de la concesión. Para ello, habrá un fondo fiduciario que ordenará el destino del dinero.

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