Rige nuevo piso del dólar a $ 3,50 para recuperar la economía real

Se confirmaría esta semana la decisión oficial de ajustar el tipo de cambio para proteger la economía interna. El Indec anuncia inflación bajo control en noviembre
Crece el consenso entre empresarios y analistas de que esta semana confirmará una nueva banda de flotación del dólar. Aunque todavía se debate el techo, está claro el piso al que aspira el Gobierno: $ 3,50.

Por primera vez desde que arrancó la crisis financiera internacional, el escenario doméstico habilita al matrimonio Kirchner a concretar un anhelado ajuste cambiario varias veces postergado. Con inflación y fuga de depósitos controlados, el Banco Central le aflojó la correa al dólar.

La Rosada y el Central acordaron que –si se sostiene el clima financiero de la semana pasada– la divisa estadounidense buscará un piso en torno a $ 3,50 durante las jornadas que restan hasta fin de año. Durante la primera semana de diciembre, trepó 8 centavos y el viernes cerró a $ 3,47, con el Central que manejó sin grandes dificultades cierto repunte de la demanda minorista.

“Siempre tuvimos claro que no podíamos mantener el peso quieto mientras todas las monedas se depreciaban. Pero es cuestión de encontrar los tiempos para los ajustes necesarios”, explicó una fuente oficial a El Cronista. Buscan que la estrategia cambiaria complemente los planes anticrisis ya lanzados. El objetivo final es unívoco: blindar la economía ante el creciente riesgo de recesión.

El mercado ya descuenta el nuevo piso para el dólar. Los futuros en el Rofex se operan a $ 3,50 para fin de año y $ 3,55 para finales de enero. Y en Nueva York los contratos NDF (en los que el Central no interviene) las operaciones el viernes se pactaron a $ 3,85 para dentro de un mes.

El Gobierno atina a resguardar la economía ante la invasión de productos del exterior, sobre todo teniendo en cuenta que las monedas de los principales socios comerciales se devaluaron más que el peso. La movida también servirá para terminar de ganarse el respaldo de industriales y exportadores.

En los últimos tres meses Brasil devaluó su moneda 43%, México 30%, Chile 26% y Uruguay 22%. Mientras, la Argentina apenas 8%. “Una depreciación nominal del peso argentino contra el dólar que ubicara el tipo de cambio nominal en torno a $ 3,70 sería apenas inferior a la experimentada por el real brasileño desde el inicio de la crisis”, indicó en su último informe la consultora Economía & Regiones.

Pero la pérdida de competitividad del país es más inquietante si se considera el tipo de cambio real (TCR), un indicador más representativo de los precios entre países. Incorpora la diferencia entre la inflación interna de las naciones, lo que dada la acelerada suba de precios que sufrió la Argentina en los últimos años, deteriora aun más la posición relativa del país. La inflación doméstica recién aflojó en los últimos dos meses.

Precisamente es éste enfriamiento de los precios una de las causas que habilita al Gobierno a permitir un deslizamiento del dólar. Claro que descansará en el timming del BCRA para manejar la situación hasta dónde se puede apuntalar el billete sin despertar el fantasma de los precios. “El problema más delicado es que nadie puede saber, a ciencia cierta, cual es el umbral a partir del cual un mayor tipo de cambio generará inestabilidad macro”, destacó Economía & Regiones.

En octubre y noviembre, la inflación (verdadera) se ubicó en torno a 0,7%; un tercio de los valores máximos del año. El Indec estimó 0,4% para octubre y el número final del mes pasado (que se anuncia pasado mañana) estaría entre 0,3 y 0,4% nuevamente. El impacto de la suba del dólar sobre los precios (pass through, en la jerga de los economistas) hoy es casi nulo.

Del mismo modo, la fuga de depósitos del sistema financiero se revirtió en noviembre. En parte por las altas tasas que convalidaron los bancos para retener clientes. Se despejó así la segunda traba que tenía el Gobierno para soltar las riendas del dólar, a la vez que las presiones para devaluar el tipo de cambio se multiplicaron. El precio de la soja abajo de los u$s 290 por tonelada y el barril de petróleo por debajo de u$s 50 hundieron hasta u$s 64.000 millones la proyección de exportaciones en 2009, muy por debajo de los u$s 72.000 de este año. El saldo comercial se reduciría de u$s 13.000 millones, a sólo u$s 5.000 millones dando un duro golpe a la cantidad de divisas disponible en el mercado local.

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