Los riesgos de gastar más de la cuenta

Por Hernán de Goñi

Las crisis no son acontecimientos excepcionales. Responden, en realidad, a los ciclos naturales de la economía. Como definió ayer el economista Ricardo Arriazu, al exponer ante empresarios de ACDE, demuestran que los seres humanos tienen un comportamiento bipolar: creen que la bonanza dura para siempre, y cuando estallan las burbujas que ayudaron a crear, actúan como si el mundo cayera a pedazos.

Estados Unidos y Europa expandieron su consumo gracias al financiamiento que recibieron de países con alto excedente de capital, como China y las naciones petroleras. Así fue como crecieron todos los activos y todos gastaron como si fueran más ricos, hasta que su precio perdió relación con su valor real. Eso es lo que sucedió en el último año y lo que ahora hacen EE.UU. y el mundo es achicar su consumo.

Como indicó Arriazu, la Argentina está en un brete similar. Los precios internacionales fueron la vía de contagio. El Gobierno calculó su Presupuesto como si la soja a u$s 600 fuese para toda la vida y transformó ese ingreso extraordinario en gasto corriente (en lugar de imitar a Chile, cuyo fondo anticíclico hoy tiene u$s 25.000 millones).

Sin nadie que financie, en algún momento habrá que hacer lo mismo: ajustar.

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