El riesgo permanente de vivir sobre el "cinturón de fuego" del Pacífico

Sobre esa serie de fallas tectónicas ocurre el 90% de los terremotos, habitualmente los más graves
NUEVA YORK.- Indonesia es el cuarto entre los países con más población del mundo. También se lo puede considerar el más acuoso: está formado por alrededor de 1300 islas, algunas de las cuales apenas asoman de la superficie del agua. Pero también es uno de los lugares más agitados de la Tierra.

Los sismos no son algo nuevo allí. De hecho, son esperables: el país está sobre el célebre "cinturón de fuego" del Pacífico, donde se produce el 90% de los terremotos del mundo, habitualmente los más graves.

Las placas tectónicas sobre las que se asientan las islas indonesias están permanentemente elevándose y bajando, deslizándose y superponiéndose. Arriba, la tierra escupe, humea, se estremece y tiembla.

Los dos terremotos que azotaron a Sumatra fueron grandes gruñidos submarinos. Pero los hechos objetivos de la geografía indonesia no alivian la angustia de los que perdieron a sus familiares y sus hogares.

Sumatra es, sin duda, la zona más caliente del mundo. Su costa occidental está salpicada de docenas de volcanes activos, y próxima a su costa se encuentra la maligna placa de Sunda, que forma parte del "cinturón de fuego".

El cinturón, que es más bien una herradura, es una volátil red de arcos volcánicos y fosas oceánicas que casi circunda el océano Pacífico. Se extiende desde las costas de Chile y Perú, subiendo hasta México, más allá de California y bajo el extremo de Alaska, al Oeste, hasta el Lejano Oriente ruso, y hacia el sur a través de Japón, las Filipinas, Indonesia y Nueva Zelanda.

Toda esa zona está compuesta de una serie de fallas geológicas en las capas superiores de la corteza terrestre. Estas fallas son los puntos de encuentro de las grandes placas continentales que conforman la corteza y que literalmente flotan en la lava del núcleo terrestre.

Las placas están en constante movimiento, chocando unas con otras o apartándose, o causando presión en sus márgenes. Esta energía es liberada con erupciones volcánicas, cuando la lava es expulsada a través de fisuras en la corteza, o con terremotos, cuando la presión hace que la corteza ceda.

La mayoría de los sismos son suaves y ocurren bajo el mar, donde está gran parte de los bordes de la placa continental, pero ocasionalmente se generan explosiones volcánicas, terremotos y deslizamientos de tierra. Cuando ello ocurre, hay destrucción. Y luego vuelve el miedo: ¿Cuándo volverá a temblar la tierra?

En vista de la tragedia en Indonesia, se hace difícil creerlo, pero los sismólogos temen y pronostican, con una espantosa alta probabilidad, un nuevo sismo que lo destruirá todo.

"Cremos que habrá un sismo de 8,8 grados en la escala de Richter", dijo ayer el sismólogo Kerry Sieh, de la Universidad de Nayang, en Singapur. Un terremoto de esa magnitud podría provocar un tsunami con olas de 10 metros que alcanzarían a la costa en unos pocos minutos. "Eso podría ocurrir mañana, el año próximo o dentro de 30 años. Cada 200 años se vive un terremoto gigante de esa magnitud. Y ya toca", advirtió el experto.

Frente a Sumatra, se desliza una placa oceánica bajo la placa de Sunda. En la línea situada entre ambas, que corre a 250 kilómetros de la costa, se forma una presión que se descarga en forma de rupturas. "Entonces, en sólo unos segundos, la placa se rompe y la presión se descarga en una serie de sismos -explicó Sieh-. Es como tener enfrente a un tigre dormido."

Padang, en peligro

En otras partes de los miles de kilómetros de la línea, ese fenómeno ya ocurrió. En 2004 causó el sismo de 9,2 grados, que desató un devastador tsunami en el océano Indico.

"Sólo un trayecto de 450 kilómetros queda por romperse. Y allí comenzó la serie de rupturas en 2007", dijo Sieh. El sismólogo pronostica que el epicentro del gran sismo se situará relativamente cerca de Padang, capital de Sumatra.

El tsunami sería devastador para la poblada zona costera. Sólo Padang tiene casi un millón de habitantes. "Esas olas dejarían a cientos de miles de personas sin hogar", señala Danny Natuaviejaja, del Instituto Científico indonesio, por no hablar de las víctimas mortales.

Las autoridades son conscientes de los terribles pronósticos y, por tal razón, vienen fijando desde hace años nuevas normativas para que los edificios sean resistentes a los sismos. Sin embargo, aún hay miles de viviendas antiguas y cabañas en un espacio reducido.

"En Padang viven más de 200.000 personas en una franja de cinco kilómetros a lo largo de la costa", explicó Hendri Agung, miembro de la administración urbana. Y las calles en Padang son una pesadilla. "La carretera central, que conduce a un terreno a mayor altitud, es demasiado pequeña para una evacuación rápida, que llevaría horas", cree Agung.

Sin embargo, no hay tanto tiempo, como mostró el tsunami que afectó los archipiélagos de Samoa, Tonga y Samoa Americana. El epicentro fue a 200 kilómetros de la costa samoana, pero las devastadoras olas tardaron sólo 20 minutos en llegar a la playa.

El Instituto de Geología de Estados Unidos también presta particular atención al "cinturón de fuego".

"Las placas tectónicas no vagan arbitrariamente a la deriva por la superficie de la tierra -dice un informe del instituto-. Son impulsadas por fuerzas definidas, aunque invisibles." Esas fuerzas, agrega, aún no se comprenden plenamente.

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