Riesgo de epidemia con la leishmaniasis.

Riesgo de epidemia con la leishmaniasis.
La aparición de casos de fiebre amarilla llamó la atención recientemente respecto de las enfermedades transmitidas por mosquitos, y el dengue, que irrumpe con inusual fuerza ahora en Paraguay, disparó otra alarma en Chaco, Corrientes, Misiones, limítrofes con Paraguay y Bolivia.
Pero un nuevo mal emergente se muestra como la principal amenaza epidémica en la Argentina: la leishmaniasis visceral. Es esa enfermedad de nombre poco conocido la que se analiza como caso de alerta roja sanitaria en el país.

Se trata de un virus también transmitido por la picadura de mosquitos, para el cual no existe vacuna y que sólo puede ser tratado después de detectarse el caso. Tiene una mortalidad del 8% y una particularidad que ayuda a su migración: los perros son la incubadora del parásito.

Una síntesis de la secuencia de transferencia de la enfermedad indica que el insecto Lutzomyia infecta al perro, que desarrolla el virus y transmite el parásito a otro mosquito, el cual sí puede llegar a pasar la leishmaniasis visceral a las personas. No hay contagio entre seres humanos.

Desde el primer caso, en 2006, fueron 36 seres humanos los contagiados, con cuatro fallecidos. Se teme un rápido aumento de casos.

La semana pasada se conocieron en Posadas dos casos de leishmaniasis visceral. Se trata de una mujer de 18 años y de un hombre de 21, que presentaron, en forma separada, los síntomas de la enfermedad. Personal del Ejército colabora con las autoridades municipales de Posadas para limpiar terrenos baldíos, en los cuales se sospecha que crece el mosquito que transmite ese mal.

Este problema de salud adquiere una importante peligrosidad en las principales ciudades de Misiones, y los especialistas advierten que la enfermedad pasará, en un plazo no muy lejano, a otras provincias.

"Vemos que el vector avanza muy rápido, con un corredor hacia Resistencia y otro hacia Corrientes. Y también son zonas vulnerables las regiones norte de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. En el caso de la leishmaniasis visceral, el mosquito transmisor se urbanizó; por eso, el peligro es que aparezca en grandes poblaciones", explicó Daniel Salomón, del Centro Nacional de Endoepidemias del Ministerio de Salud.

"Es muy difícil tomar medidas preventivas por el cariño que sienten las personas por sus mascotas", comentó Salomón. Es que no hay muchas variantes de contención fuera del sacrificio de los animales enfermos.

En 2004 se detectó en Formosa el primer perro infectado con el parásito de la leishmaniasis visceral. Con 40 casos informados en Misiones se dio la alerta roja desde el Ministerio de Salud. Pero hoy el cuadro es proporcionalmente mucho más grave: sólo en Posadas se determinó que 7000 perros son portadores del virus. Otros 300 canes están enfermos en Corrientes, donde su capital tiene a miles de perros abandonados como posibles receptores del parásito.

El análisis de las experiencias en Brasil y Paraguay indica la posibilidad que aparezca una persona enferma cada 60 perros infectados. El peligro epidémico es alto.

RIESGO CON LAS MASCOTAS

La recomendación de las autoridades sanitarias es evitar llevar a mascotas a las zonas de riesgo. También se pide no transportar perros de esas regiones a otras partes del país. Ese es el principal sistema de propagación de la enfermedad. Quienes visiten el norte argentino deberían agregar a su precaución de vacunarse contra la fiebre amarilla el dejar a sus animales en la casa.

"La leishmaniasis visceral se encontraba en el norte sudamericano hasta que las migraciones laborales empezaron a trasladarla hacia el Sur. A comienzos de 2000, hubo brotes importantes en Campo Grande do Sul y en Asunción, donde tienen un promedio de 70 seres humanos infectados por año. En Brasil se producen 4000 casos por año y unas 200 muertes", dijo Salomón, que en las últimas semanas hizo trabajos de campo en las provincias del Litoral.

Y agregó: "La tendencia marca que crece la leishmaniasis visceral, que se dispersa por otras zonas y que es esperable que haya más casos".

El cambio climático y la deforestación aparecen como primeras explicaciones frente a las migraciones de enfermedades transmitidas por mosquitos. Aunque la justificación de enfermedades emergentes como parte de las mutaciones en la naturaleza podría liberar de responsabilidades a las autoridades provinciales y municipales por no cumplir con los programas de control de enfermedades y tareas de limpieza.

Por eso aparece un cruce público de acusaciones entre funcionarios de Misiones, Corrientes y Chaco, quienes, ante la aparición de un caso de leishmaniasis, rápidamente intentan explicar que el contagio se produjo fuera de la provincia que representan. Es que el mosquito portador aparece como consecuencia de la falta de higiene urbana que ningún político reconocerá como propia.

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