Ricardo emitió un mensaje indulgente e integrador en su primer discurso

El por segunda vez gobernador de la provincia de Corrientes marcó una ruptura con los cuatro años de su primo: "lo que pasó, pasó" dijo. No sin reconocer que fue un tiempo "duro, durísimo", pero "como somos cristianos y pensamos en la reconciliación, el amor y el respeto, a partir de mañana se inicia una tarea de puertas abiertas para cada uno de los correntinos" anunció.

Se podría decir que, en lo que fue su primer discurso a la sociedad como nuevo gobernador, Ricardo Colombi apeló al corazón de sus comprovincianos para olvidar tiempos difíciles y prepararse para una nueva etapa de gestión integradora, entre todos los sectores de la comunidad, entre "el millón de correntinos" como a él le gusta decir. Quien ya es por segunda vez el mandatario de la provincia en su carrera política, apeló a un sinnúmero de valores para conmover al ciudadano que viene vapuleado de una gestión que en los últimos tiempos se caracterizó por no resolver los conflictos sociales.

Al principio de se arenga, desde el escenario erigido en el patio de Casa de Gobierno, señaló que este jueves se inicia un proceso histórico para la provincia. Al cual llega él con "un mensaje de paz, fraternidad y esperanza; de integración de la sociedad de Corrientes". Donde cada uno de los que son parte del millón de correntinos están convocados a aportar lo mejor que tienen, ya sea en cuanto a su propio historia, valores, identidad, generosidad y coraje.

"A todos los convocamos, porque creo realimente que podemos vivir en una provincia mejor, tener una mejor educación, salud pública, productos primarios con el valor que corresponden, seguridad al servicio de la comunidad, obras de infraestructura que se necesitan" enumeró como materia pendiente Ricardo Colombi

Para ese desafío, prosiguió, renecesita el trabajo "de todos". No sin desconocer que "algunos tendrían más de responsabilidad que otros, y así será. Porque ustedes confiaron en nosotros, nos otorgaron el mandato para que lo representemos y es nuestra obligación. Porque así estamos forrados en la vida, en los valores de la vida, la educación, del respeto, de la igualdad, dignidad. Tenemos firmes los conceptos de respetar al prójimo, de entender su estado de necesidad pero no lucrar con ese estado. El hombre joven es una persona de carne y hueso, sujeta de derechos y obligaciones, y nosotros no podemos desde el gobierno abusar de esa confianza que nos delegan".

Aunque aclaró de inmediato que tanto él como sus funcionarios son "personas iguales" y que tienen "las mismas alegrías y tristezas, virtudes y defectos. Pero la inteligencia debe ser que si estamos juntos nos equivoquemos juntos lo menos posible y hagamos las cosas de la mejor manera para el millón de correntinos" se esperanzó el nuevo mandatario.

En ese sentido reiteró que hay una falencia crucial, y se la debe subsanar en lo inmediato, que es la de "recuperar una relación no solo con todos los sectores de la sociedad, sino también desde el vínculo político-ciudadano. Trabajar denodadamente en los poderes del Estado, armoniosamente con los intendentes de la provincia, y cumplir con lo que se dijo en la campaña y así lo vamos a hacer" aludió.

Seguidamente, y de una manera muy breve sacó a relucir la necesidad de encarrilar las vinculaciones entre la Provincia y la Nación. Respecto de ello dijo a tono de crítica que "el que entiende lo entiende y el que no también lo va a entender", en clara alusión al escándalo político que se desató después se su reunión con el ex presidente Néstor Kirchner.

Juzgados por el ciudadano

En otro apartado resaltó el poder que tiene el ciudadano con su voto. Al referirse a que allá por el 10 de diciembre de 2013, cuando esté ya en la culminación de su mandato, será la sociedad la que juzgue tanto a él como a su vice Pedro Braillard Poccard y a los 68 intendentes.

"Porque pensar que alguien se puede atribuir la voluntad del millón de correntinos, es denigrar la idiosincrasia y los valores. Nosotros no estamos formados así, ni política, ni social ni moralmente, porque nos consideramos iguales. Por eso hay que poner fuerzas en la gestión, que no será fácil, pero esperamos hacer las cosas lo mejor posible, y siempre escuchar la voz de aliento, para eso queremos la participación de todos los sectores sociales" volvió a pedir el gobernador el acompañamiento de la comunidad.

E insistió en las falencias que pueden surgir propias de ser seres humanos. Pero que si así ocurren, la sociedad "nos conoce, sabe de dónde cenismo y que lo que hicimos, cuales fueron nuestro errores y virtudes. Lo que pasó, pasó. Fue duro, durísimo, pero como somos cristianos y pensamos en la reconciliación, el amor y el respeto, a partir de mañana se inicia una tarea de puertas abiertas para cada uno de los correntinos" arengó a tono de condonación para quienes por un tiempo prolongado le cerraron las puertas.

"Seguramente habrá caídas, algunas trapizonadas, pero cuando uno tiene la conciencia tranquila, el alma y un corazón amplio, no hay nada que lo pueda superar" acentuó el perfil humanista de su arenga y volvió a convocar a que "cada uno haga lo que tiene que hacer", porque si no lo hacen los correntinos, "nadie vendrá de afuera a hacer por nosotros" resumió.

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