ricardo delgado: “Para hacer keynesianismo hay que tener con qué”

Sin capacidad de endeudamiento ni de generar dólares, Argentina tiene límites claros para los incentivos fiscales. El economista sostiene que la clave es la credibilidad, que el gobierno no logra recuperar.
Ricardo Delgado, economista de la consultora Analítica, está persuadido de que la clave para que la economía argentina comience a salir del letargo en el que entró en los últimos meses -con problemas aún anteriores a la profundización de la crisis mundial- pasa por la recuperación de la credibilidad.

“Hay que ver si existe la percepción de que el gobierno puede manejar la crisis. El problema, estoy convencido, es de confianza y se expresa en la demanda que no reacciona. El gobierno debe sobreactuar porque sus credenciales pasadas no lo ayudan”, dice en diálogo con LA MAÑANA.

Entiende que la administración kirchnerista se demoró en aplicar algunas medidas, aunque aclara que muchos de los anuncios ya estaban realizados y presupuestados. La mayor duda pasa por la capacidad de gestionar los paquetes de estímulo fiscal. En ese marco menciona que durante la recesión japonesa la clave fue esa: “Los recursos estaban pero no eran bien administrados”.

Como la mayoría de sus colegas, afirma que las políticas keynesianistas necesitan de dinero. Precisamente lo que Argentina no tiene, como “tampoco tiene la posibilidad de adquirir deuda o de generar dólares”. Esa es la diferencia con los gobiernos de Estados Unidos o los europeos, a la que se suma la imposibilidad de bajar las tasas a los niveles internacionales porque se alentaría la fuga de capitales.

Uno de los problemas que más claramente percibe Delgado es la caída del superávit comercial que, este año, sirvió para financiar en parte la salida de capitales. Del mismo modo, ve muy complicado el manejo del tipo de cambio por los condicionantes imperantes.

- ¿Alcanzan las últimas medidas del gobierno?

- El gobierno actuó demorado. La economía ya tenía problemas antes de que la crisis internacional se instalara en el escenario. Los paquetes de estímulo fiscal deben ser bien instrumentados sino no sirven. En la larga recesión que atravesó Japón ese fue uno de los problemas porque los recursos estaban pero no eran bien administrados.

- ¿Cree que pasará lo mismo en Argentina?

- Hay que tener en cuenta que buena parte de los anuncios hechos ya estaban incluidos en el presupuesto. Es decir, no todo es nuevo. Se repiten cosas. Además, insisto con que la capacidad de hacer key-nesianismo pasa por la posibilidad de adquirir deuda o de generar dólares. Es decir, nada que hoy la Argentina pueda hacer.

- ¿Un problema accesorio es que mientras que en el mundo las tasas de interés bajan y llegan casi a cero, en la Argentina suben?

- Los países emergentes tienen ese condicionante. Deben mantener tasas reales de interés positivas para evitar la fuga de capitales y eso actúa sobre las posibilidades de inversión.

- La actividad industrial cayó en noviembre respecto de octubre y este mes se espera más de lo mismo, ¿cuáles son las proyecciones de cara a 2009?

- Era esperable esa baja importante de la producción. Todos hemos visto que el parate es significativo. En muchos sectores industriales hay preocupación, se duda sobre la capacidad de mantener los niveles de empleo. Las Pymes están muy impactadas y ya comenzaron a expulsar personal. Hay una alta demanda de certidumbre sobre lo que se viene. Los empresarios, los inversores, quieren saber lo que les espera. Lo mismo está pasando en Brasil o Chile, pero en el caso argentino la situación se profundiza por lo que el gobierno vino haciendo mal, al menos, hasta setiembre. Hacia delante se puede esperar que la industria se mueva en niveles de crecimiento muy bajo, si es que crece... La expectativa es que no haya una reacción rápida.

- ¿En cuánto pueden ayudar las medidas anunciadas por el gobierno? Por ejemplo, la financiación para los 0 km.

- Hay que ver si existe la percepción de que el gobierno puede manejar la crisis. El problema, estoy convencido, es de confianza y se expresa en la demanda que no reacciona. El gobierno debe sobreactuar porque sus credenciales pasadas no lo ayudan, entonces debe esforzarse mucho más. Hasta que no haya señales de que la gente vuelve a creer es difícil que se den modificaciones importantes.

- Otro problema que ya se percibe claramente es la caída del superávit comercial, ¿coincide con algunos colegas suyos que proyectan una baja superior al 50 por ciento?

- El saldo comercial se va a achicar mucho. Este año cerrará en 12 mil millones de dólares. Siendo optimistas hay que pensar que la crisis internacional no se profundice y que la soja no perfore los 300 dólares, como ya estuvo cerca de hacerlo. En ese marco, en esa perspectiva optimista, creemos que el saldo comercial se reducirá a la mitad. Hoy las dos terceras partes de la fuga de capitales registrada fueron financiadas por el saldo comercial y el resto por las reservas. Ese mix es lo que explica que no hayan caído tanto las reservas. Suponiendo que el año que viene la fuga se reduzca a 15 mil millones de dólares hay que preservar el superávit comercial para evitar que las reservas sigan reduciéndose y no se profundice la corrida contra el peso…

- Sobre ese tema, ¿qué le parece la política de flotación administrada del dólar?, ¿alcanza?

- Hoy es peligrosa tanta esa opción como la que plantean otros de avanzar en una devaluación más rápida y de un solo golpe. Cualquier alternativa es peligrosa sino hay un plan atrás. Repito, el problema es la confianza. Si no hay credibilidad las opciones por sí solas no dicen nada. Una devaluación significativa que lleve el dólar a superar los cuatro pesos puede ser muy peligrosa por la memoria inflacionaria, puede hacer que se espiralice la corrida contra el peso. Por detrás tiene que haber un plan para salarios, para producción, para comercio exterior. Por otro lado, la capacidad de generar dólares es limitada. Algunos perciben que los 46 mil millones de dólares que acumula el Central es un monto atacable... Hay que atacar los problemas previos para que todos estos elementos tengan coherencia interna.

- Hablando de inflación, ¿en cuánto se moverá en 2009?

- Puede ser algo más de 12 por ciento. De todos modos, hay que tener en cuenta que Argentina tiene una inflación comparativa alta con el resto del mundo. Ese dato es clave. La inflación sigue siendo un problema en el país.

Comentá la nota