Reviver Plate

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BANFIELD - RIVER: Luego de tres años, el Burrito y el Muñeco vuelven a jugar juntos, como titulares, en el torneo local. A las 18, salen a la cancha en el Sur ante Banfield.
Ya volvió el fútbol. Pero recién hoy volverán a latir los corazones riverplatenses. Ya volvió Ortega. También Gallardo. Ya jugaron juntos otra vez, cierto. Pero recién hoy lo harán desde el arranque, "hombro a hombro", tal como se lo juramentaron cuando nadie los escuchaba. Es un volver. Y buscan una vuelta. Es un volver al futuro, entonces. Por un Reviver Plate.

Es que en eso anda el equipo de Néstor Gorosito, aunque desde el juego mismo muchas veces no se sepa bien en qué. Igual, a pesar de los pesares, encara el inicio de este Apertura con la necesidad de borrar el pasado inmediato y reencontrarse con una historia de gloria, de gratos recuerdos y sanos mareos. Y por haber pertenecido a aquello, seguramente, por ser la cuota de talento imperecedero, tal vez, el Burrito y el Muñeco convierten la nostalgia en magia, la melancolía en esperanza... Son los ilusionistas, en definitiva.

Entre ellos ya se vienen tirando paredes fuera de la cancha. Ahora es Sur, paredón y volver. Se acabaron las palabras. Es hora de demostrar, en el Florencio Sola por empezar, que no sólo se entienden haciendo el simpático Co-Ca-Co-La para los flashes de Olé sino que las palomas continúan volando y no sólo aleteando en los estómagos de los hinchas. Que la chispa está viva y la "magia intacta", como dice Ortega. Y, como también asegura Ariel, que si él y Marcelo están bien, "el resto juega por el segundo puesto".

Es una gran apuesta la que se juegan los referentes de esta historia, y no sólo por la última frase del jujeño. Salvo el dúo recargado, ningún otro jugador del plantel tira sobre el paño el cartel de ídolo. "Si estamos acá es porque queremos al club y le vamos a agradecer eternamente todo lo que nos dio. Por eso, nuestro compromiso es fuerte", es el mensaje que baja el capitán. "Lo único que nos tiene que importar es River y por eso debemos tirar todos para el mismo lado", se suma el 10. Entusiasman. El capitán y el 10, claro, hijos pródigos que se reencuentran como titulares después de 1.106 días, desde un 3-3 frente a Newell's por la segunda fecha del Apertura 2006, con gol del Muñe.

Casi 13 años pasaron desde la primera separación y apenas tres desde el último touch-and-go. Cambiaron los tiempos, cambió la realidad de River, pero el desafío de ellos sigue siendo el de siempre; radica en, sin ser los mismos, tratar cosechar las mismas alegrías. Y por eso prometen: "Vamos a ser campeones".

De entrada no se les puede pedir la conquista de América, no sería serio. Primero lo primero, la reconstrucción, el paso a paso que tiene en Banfield a su juez de bienvenida. Será en un reducto incómodo, más para River si se repasan visitas recientes, donde habrá que demostrar que "el fútbol es un pensamiento que se juega, y más con la cabeza que con los pies", como alguna vez lo definiera el escritor Milan Kundera. Son, Ortega y Gallardo, Gallardo y Ortega (para no herir susceptibilidades), los encargados de darle la razón a Pipo: "Jugar sabemos de sobra, lo que nos falta es fricción", había dicho en la pretemporada de Canadá. Por este motivo es que el entrenador archivó el doble cinco del debut de la Copa Sudamericana ante Lanús (1-2) y en el estreno del torneo doméstico pone una línea de tres volantes (Augusto Fernández, Paniagua y Abelairas) detrás de los creadores. Gorosito quiere que se sientan libres, que no inviertan energías en la recuperación y el que pagó fue Buonanotte, el mejor de su equipo en la derrota del miércoles...

Está claro que una segunda caída de movida llevaría nubarrones varios hacia Aruba. Y el técnico sabe que tanto a Ortega como a Gallardo todavía les puede faltar en lo físico pero que si no corren no será por el peso de la camiseta. Y no es un detalle. Porque si bien el partido de hoy dista mucho de ser una final, puede marcar un rumbo y el destino depende en gran parte de la química que desarrollen los dos referentes, ésos que sólo dos veces convirtieron goles en un mismo partido: una en el famoso 3-0 del 94 en la Bombonera y la otra, oh casualidad, al año siguiente contra Banfield. Pero ésta es otra historia. Una historia que tiene mucho que ver con la historia.

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