Un revés para Zapatero

Los ex países comunistas no están interesados y la mayoría de los demás gobiernos también son conservadores.
Bajo la batuta de la presidencia española, la Unión Europea apuntaba a regularizar las relaciones con Cuba, que se mantienen en suspenso desde 1996. Pero una fuerte oposición empezó a poner en riesgo cualquier avance.

El gobierno de José Luis Zapatero, que asumió la presidencia rotativa de la Unión Europea el 1º de enero de este año, apuntaba a un acercamiento con la isla caribeña. La Posición Común de la UE sobre Cuba, instaurada en 1996 por iniciativa del entonces primer ministro español José María Aznar, congelaba las relaciones entre la Unión y la isla hasta que La Habana decidiera realizar una serie de reformas.

Uno de los objetivos más comentados por la presidencia española era retomar las relaciones mediante un nuevo tratado bilateral que cancelaría la Posición Común. Sin embargo, hasta ahora las cosas no se han desarrollado como esperaba la administración de Zapatero, que ya ha comenzado a retractarse de su intención inicial. Antes de que comenzara la presidencia española, Miguel Angel Moratinos, ministro de Relaciones Exteriores español, sostuvo que la Posición Común no era el "medio más adecuado" para articular la relación entre la UE y Cuba.

Para Madrid, la política de aislamiento impulsada desde Bruselas hasta el momento había sido un fracaso, lo cual hacía necesario un cambio de estrategia. Pero luego de una fuerte oposición proveniente de Europa y del opositor Partido Popular, el presidente Zapatero parece haberse retractado parcialmente de sus intenciones iniciales. Dentro de la Unión, la mayor parte de los países de Europa del Este ve con malos ojos cualquier intento de aproximación a Cuba. La iniciativa española tampoco fue recibida con demasiado interés por parte del resto de los países de la Unión, que en su mayoría tienen gobiernos conservadores.

Herman van Rompuy, recientemente nominado presidente del Consejo, le hizo un desplante a la administración de Zapatero al decir que no tenía tiempo de pensar en Cuba. Pero el hecho que complicó más la iniciativa de Zapatero fue la reciente expulsión de Cuba del eurodiputado español Luis Yañez, perteneciente al partido de gobierno. Según autoridades cubanas, el parlamentario había ido a la isla para reunirse con políticos opositores, lo cual habría motivado su expulsión.

Algunos observadores lo han interpretado como un signo de que a La Habana no le interesa seguir la línea de negociaciones propuesta por Madrid, que desea una apertura del sistema cubano. Aprovechando el incidente, el partido opositor PP pidió que la Unión condenase a Cuba por haber expulsado a Yañez. Zapatero se negó debido a que una condena semejante hubiera cortado todo intento de acercamiento con la isla, lo cual lo dejó en una situación difícil ante la opinión pública por no haber defendido a un parlamentario de su propio partido.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, no dudó en utilizar el hecho para obtener réditos políticos, diciendo que España estaba "haciendo el ridículo". Las críticas vinieron luego de que el PP aceptara apoyar al gobierno español durante la presidencia de la UE.

Luego de la expulsión de Yañez, Zapatero decidió quitarle impulso a la iniciativa de acercamiento. "La política de la UE hacia Cuba carece de prioridad durante nuestra presidencia", dijo el primer ministro hace pocos días. Sin embargo, decidió no cortar las posibilidades de negociación completamente y sostuvo que "tenemos que ser exigentes con Cuba, pero siempre tener una puerta abierta para el diálogo".

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