Revés para Obama: el Senado frenó el cierre de Guantánamo

Revés para Obama: el Senado frenó el cierre de Guantánamo
Teme que los prisioneros terminen en EE.UU.
WASHINGTON.- Barack Obama volvió ayer a tropezar con la brasa de la cárcel de Guantánamo. Y esta vez fue con la anuencia de sus propios correligionarios, que, declarados en rebeldía, aportaron votos para rechazar en el Senado los 80 millones de dólares que el presidente había pedido como anticipo para el anunciado cierre de la prisión.

"La mayoría de los legisladores demócratas respalda el cierre de la cárcel, pero quiere ver cómo se hará antes de financiarlo", explicó, en medio del revuelo, el jefe del bloque demócrata, Harry Reid.

Uno de los argumentos para negarle el dinero (por 90 votos contra 6) es la incógnita sobre el destino de sus 240 presos una vez que la cárcel sea desmantelada. El mayor temor de los legisladores es que los sospechosos de terrorismo que todavía están en Guantánamo puedan ser trasladados a territorio estadounidense, tema que los republicanos explotaron con éxito en los últimos tiempos y que muchos demócratas ven como un riesgo político demasiado alto.

Si bien es un secreto a voces que sólo un puñado de los presos están directamente vinculados con actos terroristas, son enormes los temores que despiertan su relocalización, algo que deberá ocurrir -dentro o fuera de Estados Unidos- si Obama cumple con la promesa de cerrar el penal.

Aunque los demócratas tienen fuerza suficiente para imponer en el Senado el cierre de la cárcel, son varios los legisladores que, temerosos de lo que pueda suceder, se dieron vuelta y se pasaron al bando de los republicanos, que llevan semanas machacando a Obama con la letanía de que el cierre de Guantánamo pone en riesgo "la seguridad" de Estados Unidos.

Tras el voto negativo del Senado y el consecuente revés presidencial, la jornada cerró con clima de tormenta política y con los republicanos fortalecidos de cara al duelo verbal que, sin que se planteara de antemano, mantendrán hoy Obama y el ex vicepresidente Dick Cheney.

El compañero del cuestionado -y silencioso- George W. Bush es, precisamente, la voz republicana que con más contundencia ataca al presidente en materia de seguridad. "No sabe lo que está haciendo. Creo que su política vulnera la seguridad", dijo Cheney semanas atrás. Hoy, el ex vicepresidente tendrá los micrófonos a su entera disponibilidad durante una conferencia sobre seguridad y una posterior rueda de prensa. Hablará poco después que Obama, que, como parte de otra actividad, expondrá sobre seguridad nacional.

Ayer, simpatizantes de ambos bandos calentaban motores. Obama "ha puesto el simbolismo del cierre del penal por delante de la seguridad de los estadounidenses", repiten los republicanos. Y sostienen que la clausura de la cárcel -donde hay más de 240 presos sin proceso ni condena-hará al país menos seguro. "Pronto habrá detalles del plan" [del cierre], replicaba el vocero presidencial, Robert Gibbs.

Apenas llegó a la Casa Blanca, Obama firmó una orden que fijó el 22 de enero próximo como fecha tope para el cierre de la cárcel. La decisión fue aplaudida con bombos y platillos por la comunidad internacional y por los votantes del presidente.

Dudas

Pero poco a poco surgieron dudas de que el gobierno tenga en claro cómo hacer para dar vuelta esa página negra de la historia. Hasta ahora, viene negociando con varios países la posibilidad de que acepten algunos de los reclusos que hoy permanecen allí encerrados. Pero los abogados insisten en que tiene que haber justicia, y proceso y -si cabe- reparación para quienes llevan años allí adentro.

Nadie en Estados Unidos quiere a esos reclusos en territorio nacional. "Trasladarlos a nuestro país acarreará riesgos enormes, incluso si se los encierra en cárceles de máxima seguridad", dijo ayer en el Congreso el director del FBI, Robert Mueller.

Pero en el elenco de Obama hay quienes piensan que, para encontrar una salida al espinoso tema, el país debe "aceptar riesgos" y reconsiderar la negativa a que los presos de Guantánamo pasen a cárceles estatales. "Estamos pidiendo a nuestros aliados que hagan su parte y nosotros también tenemos que compartir la carga", habría dicho la subsecretaria de Defensa para Asuntos Políticos, Michele Flournoy, al pedir a miembros del Congreso que reconsideren su rechazo a la aceptación de presos de Guantánamo.

"¡Por favor! Jamás un prisionero se escapó de una cárcel de máxima seguridad en este país", declaró el senador Dick Durbin, uno de los demócratas que respalda a Obama. "Y ya hay 347 prisioneros condenados por terrorismo dentro del territorio nacional", añadió.

"La idea de que no se puede encontrar albergue seguro para 240 presos no es racional", coincidió el senador Lindsey Graham, uno de los pocos republicanos que, al igual que el ex candidato John McCain, coincidió en la necesidad de cerrar la cárcel.

Para sumar a la controversia, un juez federal sostuvo ayer que Estados Unidos puede mantener presos a "ciertos" prisioneros de Guantánamo por tiempo indeterminado sin presentar acusaciones. El juez John Bates se pronunció de ese modo en el caso de varios presos de Guantánamo que apelaron su detención.

Los republicanos vieron en Guantánamo un punto débil del gobierno y acusaron al presidente de poner en riesgo la seguridad con un plan de clausura que no está listo. "Es un error que haya marcado el 22 de enero de 2010 como la fecha arbitraria", dijo el titular del bloque republicano del Senado, Mitch McConnell.

Ayer, Gibbs dijo que Obama "tiene intención" de cumplir con esa promesa, pese al revés en el Senado. Esta es la tercera vez en dos semanas que Obama tropieza con Guantánamo. Días atrás dio marcha atrás con su decisión de difundir fotos de tortura en penales manejados por Estados Unidos. Y, poco después, dijo que mantendrá los tribunales militares, que tanto cuestionó durante la campaña.

La polémica prisión

* Los detenidos. En Guantánamo están confinadas unas 240 personas, todas arrestadas en el marco de la lucha contra el terrorismo tras los atentados del 11 de Septiembre.

* El costo de su cierre. Obama había solicitado 80 millones de dólares para cubrir los gastos del cierre de la prisión. El Senado se negó ayer a poner a disposición de la Casa Blanca ese monto.

* Un panorama complicado. La primera orden ejecutiva de Obama, en febrero pasado, había sido ordenar el desmantelamiento de Guantánamo "en el lapso de un año". Hoy parece una tarea cada vez más complicada.

* Qué hacer con los presos. De cerrar la cárcel, sus detenidos irán a prisiones de EE.UU. y de otros países, como España o Francia.

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