Revelan un supuesto romance extramarital que tuvo Pinochet.

Habría ocurrido en Quito en la década del 50 y dado como fruto un hijo.
¿Tuvo Augusto Pinochet una relación extramatrimonial? La respuesta a ese interrogante es una de las revelaciones incluidas en un polémico libro sobre la vida privada del fallecido dictador, quien rigió los destinos de Chile entre 1973 y 1989, y que apareció esta semana en las principales librerías de este país.

La Familia: historia privada de los Pinochet (Editorial Random House- Mondadori), escrito por los periodistas Mónica Farfán y Fernando Vega, ahonda en los escándalos financieros del general y saca a la luz un rumor que, de acuerdo con los autores, fue su gran secreto en vida: la supuesta relación que mantuvo con una aristócrata quiteña durante su estadía en Ecuador como enviado militar para organizar la Academia de Guerra local, a fines de los 50.

"La relación se extendió por casi 40 años y se mantuvo como uno de los secretos mejor guardados de la familia, al igual que casi toda su estadía en ese país, época en que el militar devela su faceta de seductor mientras su mujer da señales del fuerte carácter que más tarde la caracterizaría como primera dama", explican los autores, Farfán y Vega, editores de la revista Qué Pasa.

En Quito, el entonces mayor Pinochet junto a su esposa, Lucía Hiriart, y sus tres primeros hijos, Lucía, Augusto y María Verónica, permanecieron desde 1956 hasta 1959. Allí vivieron en el elegante barrio La Mariscal, donde muy pronto comenzaron a frecuentar a la alta sociedad quiteña. El general conoció a una aristócrata de nombre Piedad Noé, quien por muchos años sería nombrada en Chile, como secreto a voces, bajo el apodo de "la pianista ecuatoriana", hoy descrita como una elegante mujer de origen árabe, de pelo castaño y ojos claros.

"Pinochet no pudo revelar a su mujer el secreto que le ocultó durante casi cincuenta años. Al final de sus días, ante la inminencia de la muerte, el anciano dictador recordó muchas veces a la hermosa quiteña de quien se enamoró mientras fue destinado a Ecuador junto a su familia. Y cada vez que esa imagen vino a su memoria, de manera inevitable lo invadió un sentimiento de culpa", narra el libro.

La aventura, conocida sólo por algunos íntimos de Pinochet, provocó la momentánea ruptura matrimonial de Lucía Hiriart y su marido. Ella regresó a Chile, junto a sus tres hijos, sólo para darse cuenta de que la madre del militar, Avelina Ugarte, apoyaba a su hijo. La reconciliación con Pinochet, quien optó por su matrimonio y su carrera militar, dio a luz a un nuevo integrante de la familia, Marco Antonio, quien pasó a ser el símbolo del renacer matrimonial. Un año más tarde nacería Jacqueline.

"La señora Lucía se escandalizaba recordando a las mujeres quiteñas: en la mañana muy de velo y misa; en la tarde, flirteando descaradamente con maridos ajenos", revela Gonzalo Vial, el principal biógrafo de Pinochet.

La leyenda del sexto hijo

El general Pinochet, de acuerdo con la investigación periodística, guardó hasta sus últimos días un postrero recuerdo de su amante. Incluso dio expresa orden a la servidumbre de no limpiar ni abrir jamás una repisa de su escritorio, donde residían las misivas. "Tal como sucedió 16 años antes, en 1990, cuando el comandante en jefe del Ejército rompió en pedazos la última carta que le envió la bella quiteña, tras meditarlo durante varias semanas tomó la decisión de borrar toda la evidencia que pudiese delatar la huella de su paso. Lo detuvo el hecho de que esa misiva hubiese sido escrita por su antiguo amor en su lecho de muerte", continúa el libro.

Otro de las leyendas que el libro saca a flote es la del mítico sexto hijo del dictador, producto de la relación con Piedad Noé. "En Ecuador circula hace décadas una versión que habla sobre un varón que habría cumplido alrededor de 50 años de edad y cuya existencia se mantendría forzosamente oculta (...) La historia, que tanto fascina a los quiteños, ha despertado el interés de numerosos periodistas e investigadores (...) la continua cooperación que mantuvo (Pinochet) con las fuerzas armadas de ese país habría servido para ocultar dicho hijo ilegítimo."

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