La revancha del gioscismo: el eterno retorno

Unidad y Lealtad conoció la derrota de manos de Carlos Selva • Ahora se invirtieron los roles • En ambas elecciones encabezaba la lista derrotada un funcionario del Dubarry.

El año 2001 va a ser recordado por muchos argentinos. Para los mercedinos tuvo una particularidad: el gioscismo se encontró ese año con su primera derrota electoral en una interna.

Perdió por un voto (o dos) a manos de Carlos Selva que llevaba como cabeza de lista al doctor David Valerga. Ese joven abogado era hijo del doctor Blas Valerga que había sabido enfrentar al mítico caudillo sin suerte. Este joven Valerga había sido cesanteado del municipio cuando alcanzó el título gracias a la ley 11.757 que vulneró varios derechos de los municipales.

Ese joven Valerga enfrentada a un médico, Darío Durand. En ese entonces director adjunto del hospital Blas Dubarry y a quienes muchos veían casi como un sucesor. Hombre de gran formación política, Durand había llevado adelante importantes cambios en el esquema del Dubarry. Con una facilidad discursiva y promovido nada más ni nada menos que por Juan Carlos Benítez, Durand tenía serias chances de convertirse en una figura intendenciable. Para ello, debía atravesar una elección interna.

Aquella fue la primera vez que el PJ dirimía sus candidatos con un padrón abierto: podían votar los afiliados al PJ y todos aquellos que no tuvieran ninguna afiliación política.

Ganó el selvismo por poco. Por muy poco. Pero lo suficiente como para empezar a construir legítimamente un polo de poder opositor al gioscismo.

En el local de Unidad y Lealtad –entonces en la 16- comenzaron a buscar los culpables: Juan Carlos ‘El Negro’ Benítez fue uno de los más mencionados a pesar de que no figuraba en la lista. A Darío Durand nadie le echó la culpa de la derrota, pero a él le quedó el estigma de haber sido protagonista principal de un resultado inesperado.

Después de aquella derrota Darío jamás le dedicó a la actividad política posterior todo el empeño que habría podido. El potencial lo volcó hacia su profesión y demostró su capacidad creciendo hasta el punto más alto de una empresa de medicina pre paga.

Ahora, casi ocho años después, Juan Carlos Benítez volvió al ruedo electoral. No había sido candidato desde 1999, en la cual acompañó a Gioscio en el ajustado triunfo ante la Alianza. Esta vez enfrentaba al oficialismo que llevaba como cabeza de lista al director del hospital Rodolfo Fito Príncipi.

Nuevamente el funcionario del nosocomio que iba como candidato del oficialismo perdió. Príncipi, al igual que Durand, también es visto como uno de los posibles recambios al Ejecutivo. Habrá que ver ahora si Fito se repone a la derrota.

Habrá que ver ahora si Benítez logra crecer como lo hizo Selva tras la victoria del 2001.

En el 2001, Unidad y Lealtad cayó derrotada por Liga Federal. Ahora fue al revés. Benítez, para muchos el culpable de aquella derrota, le devolvió a Unidad y Lealtad un lugar de privilegio.

La historia, algunas veces, parece ser una joven caprichosa que insiste en repetir lo mismo. ¿Alguien se animará a decir qué pasará en los próximos comicios?

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