Reutemann tejerá con sigilo su camino hacia la Rosada

El domingo 28 de junio terminó formalmente el kirchnerismo, aunque su debacle estaba sellada desde antes. El fin de un nuevo ciclo político en el peronismo no resulta una nimiedad: los muchachos y muchachas justicialistas no pueden vivir con conducciones bicéfalas pero tampoco sin nadie que tome el mando. Y todos miran a Carlos Reutemann.
El Lole, quien ahora pretende volver a su histórico perfil bajo teniendo en cuenta que quedó instalado como el presidenciable más aceptado por el PJ, deberá afrontar el desafío de responder a los pedidos de dirigentes de todo el país para ponerse al frente del justicialismo, algo que, seguramente, no lo atrae demasiado.

El giro hacia la moderación que dio la mayor parte de la sociedad en los últimos comicios explica la debacle de los Kirchner y alienta la aparición en escena de otra forma de hacer política, bajo el signo del sentido común, la reinserción de la Argentina en el mundo y el punto final a la manipulación de los números de la economía. La debacle de Elisa Carrió puede tener correlato con sus modos, en algún punto tan crispados como los de Néstor y Cristina.

Reutemann deberá repensar la estrategia inicial de hacer eje con la Región Centro y sus referentes: Juan Schiaretti perdió por paliza en Córdoba y el Acuerdo Cívico doblegó al peronismo en Entre Ríos.

Batir el parche de un acercamiento entre Eduardo Duhalde y el santafesino resulta muy poco probable. Para el Lole, Duhalde sería un salvavidas de plomo. Por esas cosas de la política argentina, pese a haber tenido una gestión correcta cuando el país se incendiaba la mayoría de los argentinos siente desconfianza hacia el caudillo de Lomas de Zamora.

El horizonte político parece recortarse claramente entre dos nombres: el de Reutemann y el de Julio Cobos, quien revalidó títulos en Mendoza y se para como eje de la oposición.

Un lugar que hubiera quedado reservado exclusivamente para Hermes Binner de haber ganado el Frente Progresista los comicios a senador. Pero eso es historia pasada. Binner tiene muy buena imagen pese a la derrota, aunque deberá afrontar la gestión y los niveles de desconocimiento.

Cobos renunciará en algún momento a la vicepresidencia. Nadie entendería cómo, ni de qué manera, quien quiere ser presidente de la Nación enfrentando al peronismo es, a la vez, el número dos del oficialismo.

Reutemann ya le mandó un mensaje de ninguneo a Daniel Scioli, devaluado tras los comicios pese al título de presidente del PJ que le cedió el deshilachado Néstor Kirchner. En el universo peronista son muchos más los que resisten al gobernador bonaerense al frente del partido que quienes lo avalan.

Mauricio Macri intentará que el Lole le deje margen para captar dirigentes justicialistas, y ese es otro riesgo que puede presentar un excesivo bajo perfil de Reutemann. Las únicas dudas que presenta el santafesino son sus reales intenciones de pelear firmemente por la Presidencia teniendo en cuenta que en el 2002 dijo "no" cuando era jefe del Estado con sólo decir "sí".

Esta vez, Reutemann largó primero y no esperó a que se caigan los de adelante para ensayar los sorpasos. El 28 de diciembre de 2008 anticipó que esta vez pensaría en la Jefatura de Estado. Tras una campaña demoledora en su contra salió airoso y tiene para sí un justicialismo que le pasa las facturas a Kirchner pero que también está huérfano de ideas y de estrategia.

Paso a paso, esa será la consigna del senador santafesino, a quien otra vez se le abren de par en par las puertas de la Casa Rosada. Y esta vez no hay margen para otro "no".

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