Reutemann, el riesgo que asumen los Kirchner

Por Carlos Pagni

¿Y si Carlos Reutemann pierde las elecciones en Santa Fe? La candidatura presidencial, el acuerdo con Néstor Kirchner, la contrariedad frente a esa revelación, el relanzamiento posterior, ocultaron la pregunta más inmediata y obvia en torno a Reutemann: si el electorado lo acompañará o no en la provincia. Ahora que su carrera quedó convertida, por obra y gracia de aquellas idas y vueltas, en una incógnita nacional, el resultado local adquiere una densidad política inesperada.

La provincia que disputará Reutemann es bastante distinta que la que él gobernó. En Santa Fe la vida pública se modificó en los últimos años como en ningún otro distrito. La novedad más importante es que el socialismo gobierna allí por primera vez una provincia. Pero ese cambio impide ver otros, menos llamativos, pero que este año pueden ser cruciales. A Reutemann le tocará representar a un peronismo que perdió el control electoral de esos grandes conglomerados urbanos que otrora eran su viga maestra. El PJ no perdió sólo Rosario: también cayó en Arroyo Seco, Villa Gobernador Gálvez, San Lorenzo, Santo Tomé, Santa Fe, San Javier, Reconquista y San Justo.

La derrota en esas ciudades, casi todas de características industriales, produjo estragos en aquella maquinaria clientelista que le daba al PJ de Santa Fe algunos rasgos familiares con el "aparato bonaerense". Los candidatos peronistas ya no contarán con esa red de solidaridades, muchas veces prebendarias, que en tantas ocasiones fue decisiva para el triunfo.

El gobernador Hermes Binner agravó esta flaqueza desde que resolvió absorber para la provincia el 50% de los fondos que envía el Ministerio del Interior a las municipalidades del PJ en concepto de Adelantos del Tesoro Nacional (ATN). Binner no hizo más que cumplir con la ley: los ATN fueron previstos para cubrir a las provincias ante ocasionales problemas fiscales.

La pérdida del poder, provincial y municipal, significa la pérdida del financiamiento. Este problema es, hoy por hoy, la materia principal del acuerdo entre Kirchner y Reutemann: el presidente del PJ le encomendó a su principal gerente político, Juan Carlos Mazzón, que se encargue de las materialidades de la campaña en la provincia.

Una de las paradojas del oficialismo en Santa Fe consiste en que, habiendo perdido grandes franjas de los sectores urbanos más desprotegidos, obtuvo victorias impactantes en los municipios y comunas rurales. Basta mirar los resultados que consiguió Cristina Kirchner como candidata a presidenta en 2007: triunfó en Rafaela, Armstrong, Las Rosas, Las Parejas, San Jerónimo. Es decir, ganó en localidades que, cinco meses más tarde, se convertirían en el principal escenario de la guerra de la soja. Por eso el caudal electoral del Gobierno nacional se deterioró de un modo que parece hoy irrecuperable. Por eso, en definitiva, Reutemann debe ocultar a Kirchner.

Esta configuración electoral hace más comprensible el voto de Reutemann en contra de las retenciones móviles. Y explica por qué se resiste a llevar en la lista de diputados a Agustín Rossi, el presidente del bloque del Frente para la Victoria, que quedó identificado con la aprobación de la Resolución 125 en la Cámara baja. Para Rossi esta limitación no es novedosa. Mientras intentaba aprobar esa ley se lamentaba porque "ya no podré volver a la provincia como antes". Esta dificultad alimenta las versiones sobre la posible designación de Rossi como jefe de Gabinete, sobre todo si Sergio Massa se hace cargo de la candidatura oficialista en la provincia de Buenos Aires.

Las barreras que deben superarse en Santa Fe le dan a Reutemann una gran capacidad de maniobra para armar su lista. Es probable que lleve como segunda a la fiel Roxana Latorre, quien iría por la reelección como senadora. Latorre fue testigo de cómo se negoció la candidatura presidencial de Reutemann con Kirchner, ya que formó parte de las primeras conversaciones con los mensajeros de Olivos, en algún restaurante del barrio de Monserrat.

Para la lista de diputados es posible que el senador quiera postular a figuras novedosas. En su entorno mencionan a dos: el presidente del PJ santafecino, Ricardo Spinozzi, y el senador provincial Danilo Capitani, que protagonizó una victoria histórica en el departamento de San Jerónimo. Ante las dificultades del oficialismo en la provincia, los Kirchner tendrán poco que decir sobre la composición de las listas. Tal vez alcancen a convertir en candidato a diputado a Martín Gainza, el titular de la Ansés en Santa Fe.

Reutemann cuenta con algunas ventajas en su empresa electoral. La principal es que sigue siendo, por mucho, la figura con mayor convocatoria que ofrece el peronismo santafecino. Aún así su desafío es formidable. Deberá vencer a una fuerza como el socialismo de Binner ?otro descendiente de suizos que, como él, cultiva el oficio mudo?, que todavía no sufre un desgaste importante en la provincia.

Por eso, si triunfa, Reutemann será el candidato natural del PJ a la Presidencia. Si pierde, en cambio, el problema será más delicado para Olivos que para el peronismo de Santa Fe. Las expectativas oficiales en la carrera del santafecino abrirán una incógnita peligrosa sobre la continuidad del actual esquema de poder. En otras palabras: los Kirchner se entusiasmaron tanto con el lanzamiento de Reutemann, que consiguieron, acaso de manera imprudente, que una caída en Santa Fe se transforme para ellos en una dramática derrota nacional.

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