Reutemann provocó un terremoto

La posibilidad de que el senador justicialista se lance a la carrera presidencial sacudió el escenario político.
El anuncio del senador Carlos Reutemann de que está dispuesto a considerar la posibilidad de presentar su candidatura presidencial en 2011 provocó un terremoto político. El motivo de esto es que Reutemann es un candidato con buenas perspectivas de ganar y, por lo tanto, dejó "fuera de foco" a todos los que estaban tratando de reacomodarse para proyectarse como candidatos presidenciales. Como nadie esperaba semejante anuncio, todos se sintieron zozobrar. Las declaraciones de los políticos como respuesta al anuncio del santafesino ponen de manifiesto el desconcierto en el que quedaron sumidos.

El hecho es que este anuncio verdaderamente conmovió el escenario pos-kirchnerista. Las categorías políticas han cambiado porque Reutemann no es anti-kirchnerista pero tampoco es kirchnerista. Reutemann engloba a todo el justicialismo, lo cual, obviamente, le da ventajas sobre cualquier otro candidato que sólo aglutine a un sector del peronismo. Además, Lole atrae a votantes independientes e inclusive resulta atractivo para sectores de la oposición, es decir, tiene un elevadísimo nivel de consenso, lo cual tiene el paradójico efecto de que licua (la ley de la utilidad marginal aplica plenamente también en este caso) los condicionamientos que puedan pretender imponerle aquellos que estén dispuestos a prestarle su apoyo.

Cabe suponer que, una vez en el gobierno, Reutemann aplicaría políticas bastante antagónicas con las desarrolladas por el kirchnerismo pero eso no implica que antes de las elecciones vaya a expresarlo de ese modo. Reutemann, como candidato, seguramente le diría que sí a todo lo que se le plantee, ganará las elecciones con un margen holgado y, una vez en el gobierno, irá llevando adelante su gestión según los criterios que él estime apropiados de acuerdo con las circunstancias. No tiene sentido, según la perspectiva que Reutemann seguramente tiene del tema, definir ahora qué hará cuando esté en el gobierno porque cualquier definición le restará margen de apoyo electoral. Este caso demuestra paradigmáticamente que en Argentina los acuerdos políticos no se alcanzan en base a pautas programáticas sino a liderazgos personales.

Pero Reutemann, aunque por razones tácticas se abstenga de manifestarlas, tiene diferencias importantes con el kirchnerismo. No manifiesta ahora esas diferencias porque le conviene mantenerse en una posición ambigua que le permita mantener la mayor cantidad de apoyos que las circunstancias le permitan. Y, una vez en el gobierno, Lole tampoco lanzará invectivas contra nadie porque no es su estilo. Ortega y Gasset escribió que Julio César "nunca explicó su política sino que se entretuvo en hacerla". Idéntico concepto es válido para la manera de proceder de Reutemann. Y lo que cabe esperar que Reutemann haga es muy distinto, en muchos sentidos antagónicos con lo que hace Kirchner. Pero no tiene ninguna importancia que Reutemann proclame o no si va a seguir la línea de gobierno kirchnerista o la va a cambiar. Lo que importa es lo que haga, no lo que diga porque será lo que haga y no lo que diga lo que tenga efectos prácticos. Si se aplica una política económica acertada, la situación económica irá mejorando aunque no se anuncie que se va a aplicar la economía social de mercado, el keynassianismo ortodoxo o cualquier otra línea económica determinada.

El principal capital político de Reutemann radica en la confianza que su conducta inspira. En Argentina, donde la población desconoce casi por completo cuál es la diferencia entre los efectos provocados por el libre juego de las variables del mercado y el intervencionismo del estado, la confianza personal es el factor determinante. La gente vota por un candidato porque "le gusta", más o menos como todos nos enamoramos sin saber por qué. Esta es una forma muy primitiva de practicar la democracia pero esto es Argentina, no Suiza. Reutemann es un político que tiene la particularidad de que "le gusta" a casi todos los habitantes del país porque habla con un lenguaje sencillo, práctico y accesible.

Reutemann aún no definió oficialmente si será candidato a presidente pero es obvio que sus declaraciones en el sentido de que está considerando esa posibilidad no son casuales. En realidad, las declaraciones de Lole reflejan exactamente su posición sobre el tema: está dispuesto a considerar la posibilidad de ser candidato presidencial, previa presentación de su candidatura a senador en las elecciones de este año. Técnicamente, ésa es la situación pero, políticamente, lo cierto es que, en vista de la imagen que tiene, Reutemann tiene muchas posibilidades de obtener un muy buen resultado en las elecciones de este año y, por lo tanto, quedar casi automáticamente proyectado a la candidatura presidencial en 2011.

El escenario político ha quedado completamente alterado a partir del anuncio de Reutemann. Los Kirchner aparentemente han dejado trascender que apadrinan la candidatura de Reutemann pero seguramente intentarán imponer condicionamientos a cambio de su apoyo. Felipe Solá, que venía "remando" para aparecer como el referente "presentable" del peronismo antikirchnerista, ahora ha quedado desplazado porque tiene pocas posibilidades de competir con éxito contra Reutemann en la interna peronista. El apoyo que podrían haber prestado los partidos opositores a uno u otro sector peronista ha perdido valor porque si Lole logra aglutinar tras de sí a todo el peronismo más muchos votos independientes, todas las corrientes opositoras quedarán en amplia minoría.

Pero la consecuencia práctica más importante del anuncio de Reutemann es que el país empieza a vislumbrar una luz al final del túnel kirchnerista. Si Reutemann accede finalmente a la Presidencia de la Nación, es razonable imaginar que el país puede comenzar a encontrar un futuro más promisorio. Ya el sólo hecho de que Lole haya anunciado su potencial candidatura provoca una mejoría en el estado de ánimo. Si los acontecimientos van luego confirmando este rumbo, quizá pueda empezar a hablarse de un futuro con perspectivas más favorables y en que quede atrás la mala experiencia kirchnerista.

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