Las reuniones secretas del peronismo en la Provincia

Multiplicidad de reuniones, llamados, convocatorias, citas pedidas. Todo confluye, en semanas movidas, con una interesante e inquieta rosca subterránea.
En la mayoría de los encuentros el principal protagonista por parte del Ejecutivo es el jefe de Gabinete, Alberto Pérez. Hay otros actores de relevancia en la búsqueda de esos consensos, como el vicegobernador y presidente del PJ, Alberto Balestrini; el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño (en contacto permanente con los intendentes); y viejos conocedores de la política bonaerense, como Isidoro Laso, quien mantiene un constante ida y vuelta con los sin tierra y un sector del peronismo ortodoxo.

La Tecla accedió a algunos pormenores de uno de esos cónclaves, que vale como ejemplo de una multiplicidad de reuniones llevadas a cabo desde hace un mes y que se intensificarán durante noviembre. Hubo encuentros con masa crítica de otras secciones, pero los planteos de los invitados de la Sexta parecen resumir el núcleo de pedidos hacia un gobierno dispuesto a escuchar, aunque con un margen obviamente limitado para cumplir con todos.

Frente a Balestrini, Pérez, Laso, Baldomero Álvarez, Federico Scarabino y Martín Cosentino se sentaron los integrantes de lo que se llamó "la cooperativa de la Sexta", con el agregado de algunos muchachos nuevos. Se vinieron desde el sur Dámaso Larraburu, Carlos Mosse, Hugo Corvatta, Carlos Astorga y Haroldo Lebed, más Hugo Bilbao, Pablo Garate, Iván Budassi y Miguel Aolita (presidente del bloque de concejales de Coronel Rosales).

Entre los presentes había hombres con mayor y menor alineamiento a Kirchner; sin embargo juegan juntos a la hora de hacerse valer como constructores de política, diferenciándose del grupo de Florencio Randazzo, encarnado entre otros por Alejandro Dichiara, Ricardo Curetti, Alfredo Fisher y Marcelo Feliú.

"Fue una reunión para presentar el espacio político que integramos, y dejamos en claro que si hay internas, los trituramos", comenta uno de los asistentes. Si bien desde la otra fracción dicen lo mismo, está claro que la presión hacia el gobierno provincial se hace con poroteo incluido.

"En la Sexta existe algo más que el randazzismo, y se equivocan sustantivamente en estar sólo con ellos; además, no se ve un espacio de contención, nos gustaría que nos tengan por lo menos la misma consideración", se queja el interlocutor. Y advirtió: "Nosotros somos un grupo de acción política, de pertenencias y relaciones que no nos van a romper, pese a que pueda haber diferentes matices en cuanto a ser más o menos kirchneristas".

Alrededor de una mesa bien servida, los representantes del gobierno atendieron diversos requerimientos, con el compromiso de contener y de seguir las conversaciones.

Los muchachos de la Sexta no se guardaron nada, y prepararían otra batería para un segundo encuentro. Por lo pronto, quieren garantías de un lugar para Pablo Garate, a quien se le vence el mandato en Diputados; más cargos relevantes para el sector y la continuidad de Larraburu como director del Banco Provincia. "Si algunas de estas cosas no se dan, y el Flaco no sigue en el Banco, estamos afuera", dicen.

También aguijonean con comentarios como "nos llaman de todos lados". En el espacio randazzista del sur provincial algunos se molestaron bastante con el encuentro que pretendió ser secreto. No obstante, alguien que adhiere al sector reflexiona: "Nosotros siempre jugamos incondicionalmente, pero sabemos que Scioli debe juntarse con todos; hay una necesidad de que no se escape nadie porque se vienen tiempos duros". Acto seguido aporta otro poco de pimienta al tema. "Hay más necesidad de reunirte con los que crees que te pueden dejar a medio del camino que con los que son leales".

Celos al margen, la situación de la Sexta se replica en otras secciones electorales de la Provincia, debido a los diferentes intereses y posiciones en los cuales se mueven las diversas facciones con raíz peronista.

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