Reuniones secretas y audiencias públicas

El CEO de Barrick Gold se reunió en secreto con el gobernador Gioja para definir el inicio del proyecto Pascua Lama. Esa misma empresa ya opera en San Juan con otra explotación aurífera cuestionada por los daños que ocasiona al medio ambiente.
El dato, sumamente importante, lo publicó El Diario de Cuyo, pero no tuvo eco en los medios nacionales. En su edición del 27 de febrero último, el periódico sanjuanino informó que el CEO de la Barrick Gold, Aaron Regent, llegó a San Juan en su avión privado, procedente de Vancouver (Canadá), donde tiene su cuartel general la cuestionada minera.

El poderoso ejecutivo, de apenas 43 años, llegó a la provincia cordillerana para mantener una reunión secreta con el gobernador José Luis Gioja, que se prolongó durante tres horas. Al término del cónclave, regresó de inmediato a su base canadiense.

Según El Diario de Cuyo, el capo de la Barrick y sus acompañantes viajaron discretamente en tres remises "como para no llamar la atención". La reunión comenzó a las 12.45 y terminó a las 15.40, "cuando se vio salir a los hombres de la Barrick y a Gioja, todos muy sonrientes". "Por la mañana la reunión se manejó en extremo secreto y hasta había versiones distintas respecto al horario; desde el gobierno y desde Barrick repetían que no querían darles participación a los medios; pero ya había dos haciendo guardia desde temprano en Casa de Gobierno y fueron advertidos de que no podrían acercarse a charlar con Regent, que Gioja no hablaría y que tampoco podían acercarse los fotógrafos".

Aunque el gobierno sanjuanino dijo que se trataba de un gesto meramente protocolar, a la periodista Viviana Pastor, autora de la nota en cuestión, no le costó deducir que nadie hace un viaje semejante y mantiene una reunión tan larga para un simple saludo. La presencia en el misterioso cónclave de Ron Kettles, el ejecutivo de la Barrick que tiene a su cargo el proyecto Pascua Lama, le permitió inferir que Regent, Gioja y sus colaboradores "estuvieron hilando fino" para definir el anuncio oficial del inicio de este megaemprendimiento (el mayor en toda Sudamérica) que supone una inversión superior a los tres mil millones de dólares y es también el primer proyecto minero argentino-chileno.

Según la nota, el anuncio se realizaría en abril próximo "para comenzar la construcción en septiembre". La Barrick Gold ya opera en San Juan desde 2005 con otra explotación aurífera a cielo abierto, la mina de Veladero, severamente cuestionada por diversas organizaciones y prestigiosos científicos, por los daños que ocasiona al medio ambiente.

Como recordarán seguramente los lectores de Crítica de la Argentina, el gobernador Gioja, un fervoroso defensor de la Barrick Gold, influyó decisivamente para que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner vetara la Ley de Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglaciar, que había sido votada por unanimidad en ambas Cámaras. También recordarán, probablemente, que el senador César Ambrosio Gioja, hermano del gobernador sanjuanino y presidente de la Comisión de Minería del Senado, es a la vez dueño de la empresa minera Bentonitas Santa Gema S.A., que se presentaba en su página web como proveedora de la Barrick. La revelación, publicada en esta columna, determinó que el fiscal federal Federico Delgado realizara una denuncia formal ante la Justicia.

Tanto el senador Gioja como la propia Barrick Gold han intentado desmentirme sin éxito. La Barrick, por ejemplo, me envió un largo comunicado firmado por el señor Rodrigo Jiménez C., vicepresidente de Asuntos Corporativos de Barrick Sudamérica, donde afirma que "las tareas de cuidado y protección en el acceso a la mina Veladero son supervisadas por inspectores del gobierno provincial y, en forma más reciente, por especialistas del Ianigla (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales), que depende del Conicet".

Me tomé el trabajo de preguntar acerca de esto al director del Ianigla, Ricardo Villalba, y me respondió textualmente: "Es importante aclarar que los estudios mencionados en el informe de la empresa Barrick Gold han sido realizados por profesionales del Conicet con lugar de trabajo en Ianigla, como una asesoría independiente, y por lo tanto no involucran el aval de nuestra institución. Estos trabajos están contemplados dentro de un convenio Conicet-Barrick, en el cual Ianigla no participa".

O sea, la Barrick no sólo está detrás del veto presidencial, sino que vuelve a mentir como lo hizo en estudios de impacto ambiental que primero ignoraron la existencia de glaciares en su zona de operaciones, para terminar admitiendo su presencia.

En la Cámara de Diputados intentamos rechazar el veto y hasta le ganamos una votación al bloque oficialista por 108 votos contra 90. Lamentablemente, hacían falta dos tercios y el veto se mantuvo. Presentamos entonces un nuevo proyecto de ley, que es idéntico al de la diputada de mandato cumplido Marta Maffei, que había sido votado en forma unánime en ambas Cámaras.

El Poder Ejecutivo, por su parte, consideró que un voto unánime del Parlamento no tiene "suficiente consenso" y organizó un foro, con representantes "de las provincias cordilleranas", para promover una nueva ley de glaciares. El tema se discutió recientemente en el Senado, pero no pudieron lograr un dictamen. En paralelo, el diputado Juan Carlos Gioja (que es hermano del gobernador Gioja y del senador Gioja), quien casualmente integra la Comisión de Minería de la Cámara baja, presentó un proyecto de ley que curiosamente excluye de la protección al "ambiente periglaciar". Es decir a la principal fuente de agua potable que viene de la cordillera.

Quienes defendemos el espíritu y la letra de la ley original seguiremos apelando a la conciencia de los argentinos para proteger el ambiente y nuestros principales recursos naturales. Con ese propósito, mañana lunes, en el edificio anexo de la Cámara de Diputados, se realizará una audiencia pública a la que convocamos junto con el defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, la ex diputada Maffei, el científico Osvaldo Canziani, copresidente del panel intergubernamental que ganó el Premio Nobel de la Paz 2007, diversas personalidades del mundo académico y representantes de distintas organizaciones ambientalistas.

Como la audiencia es pública, puede participar cualquiera que esté interesado en el tema y tenga algo que decir. A lo mejor, el CEO de Barrick decide tomarse el avión y descolgarse en el auditorio del edificio anexo. En este caso, tendrá asegurada la palabra, pero no el secreto.

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