Reuniones por el estudio de impacto ambiental derivaron en discusiones

Las reuniones convocadas en el marco del estudio de impacto ambiental acumulativo sobre los efectos de los desmontespusieron de manifiesto una vez más las diferencias existentes entre los madereros, y sus empleados y quienes se oponen a los desmontes y a tala selectiva.
Además, los asistentes señalaron que no les quedó claro si estas reuniones, realizadas durante la semana pasada, serán las únicas instancias de participación de los campesinos y aborígenes, los afectados directamente por los desmontes, y que tampoco se les explicó la forma en que se llevará a cabo el estudio de impacto ambiental acumulativo.

Este estudio fue ordenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación como paso previo a resolver un amparo, presentado en diciembre pasado por indígenas y criollos salteños, por el que se pide al máximo tribunal nacional que declare la "inconstitucionalidad" de las autorizaciones de deforestación, que obligue a la provincia y a la Nación a "recomponer" el ambiente a su estado anterior o fije una indemnización a favor de los afectados. En diciembre mismo la Corte suspendió cautelarmente los desmontes y la tala por 90 días en los departamentos Orán, Rivadavia, San Martín y Santa Victoria.

La provincia y la Nación contrataron a consultores privados para llevar a cabo este estudio, informó el viernes último la secretaria de Política Ambiental, Cristina Camardelli.

La funcionaria dijo que la Secretaría solo los ayuda en la logística y que todo el trabajo, y la forma en que se llevará a cabo, es decidida por estos consultores, coordinados por el sociólogo Félix González Bonorino, miembro de la fundación Proyungas.

En el caso de la reunión en la ciudad de Orán, realizada el 9 de este mes, hubo cruces verbales acalorados y hasta algunos roces físicos. "El sector maderero movilizó su gente. Fueron los representantes de las comunidades pero no daba el número (para equiparar) con toda la gente que movilizaron los madereros", contó Héctor Nieba, miembro de la Comunidad Pueblo Kolla Tinkunaku, de Orán.

Las discusiones se repitieron en Aguaray, donde se hizo la tercera y última reunión. Hubo cruces entre miembros del pueblo wichi, sobre todo entre los caciques Antonio Cabana por un lado y Eduardo Rivero y Roque Miranda.

Florentino Pérez, de la Comunidad Hoktek T’oi, contó a Nuevo Diario que quedó claro que detrás de Cabana y los otros caciques que acompañan el reclamo de continuar la explotación forestal, Juan Sánchez y Eleuterio Basualdo entre ellos, está el empresario maderero Daniel Briones, quien también participó del encuentro. Pérez dijo que tuvieron que retirarse antes porque les advirtieron que iban a cortarles la ruta.

En Morillo, donde se hizo la primera reunión, la cosa fue más calma. También aquí hubo aborígenes llevados por finqueros, pero no abrieron la boca para refutar a sus dirigentes que expusieron sobre los perjuicios del desmonte.

Julio Chávez, de la Asociación de Productores Foresto Industriales, pidió que "se considere la importancia social que tiene para nuestras familias madereras" la explotación del bosque. Miguel Montes, del Consejo de Organizaciones Wichi (COW), puso en relieve la cuestión de la renta maderera : "Que no nos mientan, si aquí pagan 10 mangos por un poste. (Los madereros) ponen 4 x 4 para que vengamos a enfrentarnos aquí entre nosotros", sostuvo.

El encuentro que se iba a hacer en Los Toldos fue suspendido y aún no se sabe si se hará.

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