Una reunión reservada con bifes, vino y una larga espera

Ya eran las 14.30 cuando "los Gordos" empezaron a almorzar. Los bifes de chorizo, el pescado, el vino y el agua mineral empezaron a circular en la mesa común que les habían armado en el tercer piso de la sede nacional del gremio de la Sanidad.
Afuera había sólo un enjambre de periodistas. Y ni un sindicalista. "Está bien. Esto no es un circo", se excusó uno de los participantes del encuentro. "Acá vinimos a una reunión de dirigentes. No a demostrar fortaleza", completó otro. En ese momento, en la sede de la CGT, Hugo Moyano había decidido aglutinar a cientos de camioneros para que vivaran su nombre y gritaran "Moyano no se va".

Los siete "Gordos" que amenazaban desafiar a Moyano y quebrar la central obrera extendieron la sobremesa. Sabían que iba a ser una tarde larga. Prepararon un televisor para ver en vivo y en directo el acto de Moyano en la calle Azopardo. Discutieron sin demasiada pasión. Intuían lo que estaba por venir. Ya les habían avisado por teléfono que el Gobierno le había sugerido al jefe de los camioneros que bajara el tono de sus ataques y llamara a la unidad. Sólo esperaban que el gesto se consumara.

En la reunión acordaron decir en público lo que reclamaban en privado: una apertura en la toma de decisiones de la CGT. Pero la mayoría coincidió en que abrirían "una tregua" ante de irse. Una suerte de compás de espera para nuevas señales concretas del moyanismo.

Un rato después llegaron "las disculpas". Y las concesiones discursivas. Ya habían pasado tres horas desde el almuerzo. "Los Gordos" se prepararon entonces para bajar. Querían hablar con la prensa. Tenían planificada una conferencia de prensa especial en el hotel de enfrente sólo por una cuestión menor: evitar cruzarse con los noteros de Caiga quien Caiga y confundirlos. Se enteraron un rato después de que los habituales periodistas del programa no estaban, así que improvisaron finalmente el encuentro en la planta baja.

El cambio sobre la marcha demoró la charla. Al final, bajaron sólo los más decididos a sostener la tregua con Moyano.

"No hay fractura en la CGT y no nos vamos a ir", anunció el jefe de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez. El mismo hizo público el reclamo que habían acordado a lo largo de la tarde: "Hay que modificar la metodología personalista de conducción".

Gerardo Martínez, de la Uocra, pidió que "reinen el diálogo, el consenso y la concordia". Armando Cavalieri, del Sindicato de Empleados de Comercio, pidió que no se beneficie "sólo a los camioneros". Y amplió su queja: "Moyano debe recapacitar. No está conduciendo a los camioneros sino a todos los trabajadores del país". Por un costado, el resto de "los Gordos" se subían a sus autos de lujoso porte, listos para ir a cenar.

Comentá la nota