Una reunión para despejar las dudas

Ambos presidentes se reunieron en El Salvador. Hablaron de la estatización de las AFJP y la nacionalización de Aerolíneas Argentinas. Hubo un compromiso de mantenerse en contacto para que “ninguna empresa española se vea afectada”.
La incógnita se mantuvo hasta que ella se acercó, le dijo algo en voz baja y se retiraron juntos del lugar elegido para la foto oficial de la cumbre. En ese momento quedó claro que la presidenta Cristina Kirchner y el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, iban a concretar su tan anunciada reunión privada. El temario era obvio, también tenía cierta urgencia: la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, el proyecto para estatizar la administración de las jubilaciones privadas, el panorama de las empresas españolas. La Presidenta se propuso despejar las dudas que podría haber causado el proyecto de eliminación de la jubilación privada. Abordó el tema antes de que Zapatero se lo mencionara, enseguida le adelantó que en breve explicará las razones de la iniciativa con “un documento, un seminario o una solicitada de carácter pedagógico”, según relató luego el embajador en Madrid, Carlos Bettini.

Tras algunos amagues que alimentaron el misterio –España no había pedido formalmente una entrevista bilateral con la Presidenta, como lo había hecho con Lula y el mexicano Felipe Calderón–, el encuentro entre CFK y Zapatero se produjo ayer a la tarde y duró alrededor de cuarenta minutos. Durante el diálogo, ambos presidentes acordaron mantener la discusión sobre el valor de Aerolíneas en el marco del acta-acuerdo que se firmó con el grupo Marsans. Sobre el proyecto de eliminación de las jubilaciones privadas, CFK subrayó además que el Congreso tendrá la potestad de controlar el destino de los fondos que ingresen a la Anses. “El Parlamento es el que va a decidir sobre el destino y las regulaciones pertinentes en el manejo de los fondos”, señaló Bettini. “Se comprometieron a seguir en permanente contacto para que ninguna empresa española se vea afectada”, remarcó la secretaria de Comunicación, Nieves Goicochea, vocera por el lado español.

En la entrevista entre la Presidenta y su par ibérico también participaron los cancilleres Jorge Taiana y Miguel Angel Moratinos, el secretario legal y técnico Carlos Zannini y el activo Bettini. Zapatero se mostró muy interesado en intercambiar opiniones sobre la crisis global. Su preocupación por la situación económica obedecía a razones obvias. España es uno de los países de Europa más afectados por la amenaza de la recesión: el de-sempleo ya llegó al 11 por ciento. La charla derivó en la próxima cumbre del G-20 en Washington, cita a la que Zapatero no fue invitado por decisión de George Bush. Cuando llegó ese punto, CFK expresó su apoyo para que Zapatero pudiera finalmente asistir. Ambos presidentes conversaron también sobre las inminentes elecciones en Estados Unidos. Entonces volvieron a encontrar puntos en común: los dos quieren que gane el candidato demócrata Barack Obama.

Al salir de la reunión con Zapatero, Cristina Kirchner se animó a confesar sus preferencias. “El hecho de que el candidato de uno de los dos partidos que puede acceder a la presidencia de los Estados Unidos sea un hombre de color en una nación donde hasta hace no más de 20 o 30 años la gente de color no tenía derechos civiles o debía viajar en colectivos diferentes, o cederle el asiento a una persona blanca, revela de por sí un cambio cultural y estructural sin precedentes en la historia de un país tan importante como es Estados Unidos de Norteamérica”, declaró. Zapatero también debe estar rogando que las encuestas se hagan realidad el próximo martes: su relación con los republicanos quedó muy afectada desde que decidió retirar las tropas que José María Aznar había enviado a Irak.

Intereses empresariales

En la discusión sobre el valor de Aerolíneas, CFK y Zapatero acordaron mantener la negociación vigente, pero con una aclaración: ambas partes recordaron que el Congreso argentino está involucrado en el tema. Dicho de otro modo, la conclusión fue algo así como una medida de no innovar. “Aerolíneas Argentinas es el único tema pendiente. Se va a dirimir en el marco de los mecanismos estudiados hasta la fecha. Y acá también hay una decisión soberana del Parlamento”, dijo Bettini. Las dos comitivas saben que la discusión sobre Aerolíneas es la más delicada, la más difícil para encontrar una solución que deje conformes a ambas partes. Un simple dato: las tasaciones sobre el valor de la empresa varían muchísimo según la nacionalidad de quien evalúa los activos de la empresa.

A pesar de su buena relación con Cristina Kirchner, el jefe de gobierno español no dejó de velar por los capitales de su país. “Zapatero defendió los intereses empresariales españoles, que son respetados por el gobierno argentino. Van a seguir los diálogos a nivel empresarial y a nivel político”, contó la vocera del gobierno español. Tras la entrevista con la Presidenta, los españoles se fueron con dos compromisos que los habrían dejado satisfechos. En relación con el pase al Estado de los fondos de las AFJP, CFK se habría comprometido a organizar nuevas reuniones entre funcionarios argentinos y representantes de los bancos españoles. El ministro de Planificación, Julio De Vido, quedó a cargo de esta tarea. Esta semana, el consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya (BBVA), José Ignacio Goirigolzarri, había prometido dar batalla “para defender a nuestros clientes”. El BBVA es propietario del Banco Francés y de la AFJP Consolidar.

El otro compromiso que se llevó Zapatero es que el futuro de Aerolíneas siga siendo discutido “a nivel empresarial y político” por ambos países. Los españoles, por si acaso, se guardan un as en la manga: todavía no se aprobó que la cumbre iberoamericana de 2010 se realice en la Argentina, en simultáneo con el Bicentenario. ¿Hace falta decir que España y el rey Juan Carlos son claves en la organización de cualquier cumbre iberoamericana?

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