Reunión con McCain abre la puerta a una agenda bipartidista

John McCain visitó ayer a Barack Obama en Chicago. El encuentro prolongó el buen clima entre ambos, patente ya en sus elogiados discursos de la noche de las elecciones presidenciales.
Washington (EFE, ANSA, AFP y Reuters) - El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, y su ex rival electoral, John McCain, mantuvieron ayer un encuentro en Chicago en el que se esforzaron por exhibir sintonía política, lo que abrió las puertas a especulaciones sobre la colaboración del republicano para, al menos, impulsar parte de la agenda de reformas que pretende el demócrata.

El tono de un comunicado conjunto dejó ver que la crítica de ambos se dirige principalmente al ocupante actual de la Casa Blanca, en momentos en que Obama y George W. Bush pujan sobre los alcances del plan de salvataje ya aprobado por 700 mil millones de dólares.

«Tuvimos una conversación productiva sobre la necesidad de lanzar una nueva era de reformas para luchar contra el despilfarro y el amargo partidismo en Washington con el fin de restaurar la confianza en el gobierno», dijeron los ex rivales en un comunicado conjunto al final de su encuentro, el primero desde las elecciones del 4 de noviembre.

Obama y McCain insistieron en la necesidad de «solucionar los desafíos comunes y urgentes de nuestro tiempo». «Esperamos trabajar juntos en los días y meses venideros en desafíos críticos como la solución de la crisis financiera, la creación de una economía basada en nuevas formas de energía y la protección de la seguridad de nuestro país», dijeron.

Los dos lucieron sus mejores sonrisas durante la breve sesión fotográfica al inicio de la reunión, en contraste con el tono que adquirió la campaña electoral que culminó con la rotunda victoria demócrata.

Obama reconoció el domingo que podría incluir a adversarios políticos en la próxima administración, aunque no dio precisiones.

Estrategia

McCain es una importante pieza para materializar una estrategia de consenso por la que bregó Obama durante la campaña electoral, al tener un largo historial de cooperación bipartidista en temas sensibles como el cambioclimático o la reforma migratoria. Con ambas cámaras del Congreso dominadas por los demócratas, Obama no necesitará cortejar a los republicanos para la aprobación de asuntos menores. Sin embargo, la bancada demócrata de 55 senadores no podrá doblegar el recurso del «filibusterismo», que consiste en prolongar los debates indefinidamente y es utilizado en general por la bancada minoritaria. Para ello habría requerido 60 bancas en la Cámara alta.

«Necesitamos al viejo John McCain en el Senado ahora mismo. No hay ningún otro republicano con el mismo poder de persuasión», dijo el senador demócrata por Nueva York Charles Schumer en declaraciones que recogió ayer el diario «The Wall Street Journal».

La mayor disputa entre Obama y Bush radicaen la pretensión del primero en usar 25.000 millones de dólares del plan de emergencia por un total de 700.000 millones para ayudar al sector industrial, con las automotrices en el ojo de la tormenta, a lo que los republicanos y la Casa Blanca se oponen.

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