Una reunión y más de $10.000 millones que entran en juego

Por: Daniel Fernández Canedo

Más allá de las diferencias políticas, mañana el Gobierno y los representantes del campo hablarán de plata.

La cifra en juego son 10.744 millones de pesos, que es la diferencia entre lo que pretenden la Mesa de Enlace y la Casa Rosada.

El número en cuestión surge de un cálculo realizado por el Estudio Bein, por el cual si el campo logra la eliminación de las retenciones a las exportaciones de trigo, maíz y girasol y una rebaja de 10 puntos en la de soja, el Tesoro perdería $ 12.711 millones en términos de recaudación.

El Gobierno, por su parte, podría aceptar llevar a cero los derechos sobre trigo, maíz y girasol pero es muy difícil que acepte bajar 5 puntos la retención de la soja. Si lo hiciera, la pérdida potencial de recaudación sería de 1.967 millones de pesos.

A primera vista, la distancia entre lo que buscan y lo que están dispuestos a dar es enorme, pero un elemento juega a favor: la lluvia.

El fin o la atenuación de la sequía habría resuelto una parte importante del problema de la campaña agrícola.

La discusión puede subir de tono a partir de que en el Gobierno consideran casi imposible bajar las retenciones para la soja que, en definitiva, será el tema clave de la reunión de mañana.

Dicen que no lo pueden hacer porque, con menos derechos, sembrar soja sería más rentable, con lo que el proceso de "sojización" se profundizaría aún más.

Curiosamente y a contramano de lo que dijo buscar el Gobierno, entre la distorsión de precios para leche y carne y la evolución de los precios en el mercado mundial, la soja vuelve a ser el caballito de batalla del campo y del Palacio de Hacienda.

Una proyección para el año próximo indica que, sin cambio de retenciones, el fisco recaudaría por la soja $ 33.700 millones, que sería el 93% de lo que aportarían la exportaciones agrícolas.

Las cifras reflejan enormes diferencias y necesidades de los dos lados del mostrador con el agravante, como ya quedó en claro hace más de un año, que no llegar a algún tipo de acuerdo implica un costo para todos los habitantes.

Uno de esos costos fue la salida de capitales que en las últimas semanas se atenuó, pero que no muestra una reversión clara.

El dato es más que preocupante. Según el cálculo de la consultora Econométrica, la Argentina enfrentó la mayor salida de capitales de la historia: en dos años se fueron US$ 43.300 millones.

Ricardo Arriazu, en su nota del domingo en Clarín, dimensionó el efecto favorable que provocaría no ya que vuelvan los dólares que se fueron, sino los que dejen de salir.

Decía que "una reducción de apenar el 25% de estas salidas sería suficiente para expandir la demanda interna en 3% y para incrementar la recaudación, lo que aliviaría el rigor del ajuste".

Desde ya que la política jugará un rol decisivo, pero las cifras estarían marcando que la economía podría tener chance de volver al crecimiento.

Ahorro argentino hay, pero está hiperdolarizado y guardado en algún lado, sin transformase en inversiones en el país.

Los bancos tienen liquidez de sobra, pero el volumen global de crédito baja casi 3% en lo que va del año.

Mientras tanto, el ministro de Economía está armando con rectores de universidades el Consejo Académico del INDEC, en lo que intenta ser un lavado de cara del organismo.

Boudou decidió que sean las universidades de Buenos Aires, Mar del Plata y Tres de Febrero las elegidas para esa tarea.

Son buenas universidades, pero hay otras, también buenas, que quisieron participar y no se lo permitieron. La arbitrariedad siempre se presta para sospechas.

Para algunos funcionarios, en el caso del INDEC, al Gobierno le queda una bala de plata.

Y aseguran que la Presidenta les transmitió la idea de que es necesario transparentar al máximo las estadísticas.

Los expertos se muestran muy escépticos sobre el resultado del camino elegido por Boudou.

Probablemente el ministro piense que lo que salga será mejor que lo que está. Habrá que esperar la respuesta de la economía.

El lunes, entre tanto, el Estado desembolsará 2.250 millones de dólares para pagar la amortización de capital de los bonos Boden 2012.

El Tesoro cuenta con un aporte del Banco Nación de $ 8.300 millones para comprar los dólares, una vía aceptable para los tiempos en los que superávit fiscal no es lo que sobra.

La danza de cifras que moverá la economía argentina en estos días es muy importante.

Y todo indica que la reunión de mañana del Gobierno y el campo vale mucho más que los $ 10.744 millones en juego.

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