SE REUNIó CONVERGENCIA Marín volvió a bajar línea y le pegó a Rubén Funes

El ex gobernador Rubén Marín aprovechó el acto que fue presentado como un relanzamiento de Convergencia para tirarle unos cuantos dardos al secretario de Derechos Humanos, Rubén Funes, que después de aludirlo como un “triste personaje” tuvo durante esta semana un inolvidable patinazo con la familia Tartaglia.
“No esperamos 20 años para investigar las violaciones a los derechos humanos como ciertos funcionarios que ocupan secretarías y se llenan la boca en los medios. Esperamos sólo 20 días, cuando asumimos en 1983 la Gobernación”, chicaneó.

El encuentro en el Club Independiente dejó a los organizadores “satisfechos”, según dijeron los propios dirigentes. Hubo representantes de 40 localidades y apenas 3 discursos: el de una joven piquense, el del ex ministro de Educación Miguel Tanos y el de Marín, que se convirtió en el motivo central de la convocatoria, porque no hubo ninguna definición concreta respecto de los pasos a seguir.

Convergencia está juntando firmas con la idea de que se convoque un congreso antes de fin de año. En vez de hacer ese reclamo al partido, lo harán al presidente del consejo, que es Manuel Justo Baladrón. Pero para que la petición sea vinculante debe contar con al menos un tercio de los afiliados, situación poco probable. Por eso mismo Marín dijo ayer que respetarán la fecha que ponga el consejo partidario (es decir, el vernismo).

Es que Convergencia pasó de sector hegemónico a minoría en el PJ. A tal punto que sus propios integrantes protestan porque reciben “aprietes” antes de este tipo de reuniones.

Una de las ideas expuestas ayer fue volver a formar equipos de trabajo, aunque siempre con interrogantes y desconciertos respecto del futuro político.

Sí quedó claro que se conformará una Mesa de Coordinación Provincial. Es un modo de Marín de dejar la conducción: antes su dedo lo decidía todo, y con esta resolución pretende -supuestamente- una definición más horizontal de los asuntos que se pongan sobre la mesa. Aunque los soldados que le quedan son los que le responden más fielmente.

Comentá la nota