Se reunieron los intendentes radicales

La situación en los pueblos es cada vez más crítica. El deterioro social se agrava cada día y resquebraja los presupuestos municipales. "Hay que contener la situación antes que se nos vaya de las manos", reclamó un intendente.
Los intendentes radicales de La Pampa solicitaron una audiencia al gobernador Oscar Mario Jorge para exponerle el marcado deterioro de la situación social que se vive en sus pueblos, y que afecta cada vez más los endebles presupuestos municipales. El pedido lo formularon ni bien terminada la reunión que los intendentes mantuvieron con el Comité Provincia, en la que decidieron formar el Foro de Intendentes del partido.

"La situación es muy preocupante y lo peor es que no le vemos techo". Juan Carlos Olivero, intendente de Parera, resumió así el espíritu del encuentro que junto a sus pares mantuvo ayer a la siesta en la sede partidaria de la calle Pellegrini, cónclave que lo tuvo como uno de los principales oradores. "Tenemos que ver qué podemos hacer para contener esta crisis antes que se nos escape", abundó.

Una quincena de intendentes radicales concurrió a la convocatoria formulada por el Comité Provincia de la UCR pampeana para analizar la situación de las localidades en manos del radicalismo. Si bien la convocatoria "tenía un carácter formal", según explicó Mauro Pildain, presidente del comité, el intercambio de opiniones y análisis de la situación derivó en la decisión unánime de pedir la audiencia con Jorge para charlar entre todos la crisis y sus posibles alternativas.

El llamado tenía un carácter formal dado que a principios de septiembre se reunirá en Buenos Aires el Foro de Intendentes Radicales, oportunidad en que el comité pampeano deberá exponer el panorama en la provincia. Los intendentes y las autoridades partidarias convinieron también en la necesidad de crear el Foro de Intendentes en el ámbito pampeano, un cuerpo partidario previsto por la Carta Orgánica de la UCR que nunca se puso en marcha.

Combinación.

En la reunión de ayer estuvieron presentes la mayoría de los intendentes radicales de La Pampa. Ellos fueron Francisco Torroba (Santa Rosa), Hugo Kenny (Victorica) Juan Chiquilitto (Eduardo Castex), Luis María Orgales (Carro Quemado); Berta Herlein (Winifreda); Nidia Ancín de Fuhr (Alpachiri); Mónica Stadler (Colonia Barón); Emilio Soncini (Villa Mirasol); Roberto Holgado (Anchorena); Celestino Folmer (Mauricio Mayer); Juan Carlos Olivero (Parera), Oscar Flores (Alta Italia), Rubén Minetti (Speluzzi), Fabricio Hernández (Miguel Cané), Luis Bertero (Maisonnave) y Carlos Sánchez (Metileo).

En las dos horas y media que duró el cónclave todos los concurrentes dijeron lo suyo. Y en todos los casos, según comentó Olivero, el planteo fue muy coincidente: "hay situaciones que escapan al ámbito municipal, incluso a la misma provincia, que están repercutiendo muy fuertes en los pueblos y en los presupuestos de cada uno de ellos", comentó. "Hay decisiones políticas que nos exceden pero que nos afectan, y también hay situaciones como la sequía, contra la cual no podemos hacer nada". La combinación de crisis económica con una falta de lluvias que castiga al principal motor de la provincia es un cóctel que, si no se lo aborda a tiempo, "nos va a superar y no vamos a poder contenerlo", vaticinó Olivero.

Audiencia.

La conclusión unánime fue sentarse junto con el gobernador Jorge para, en primer lugar, exponerle la situación y, en segundo, analizar alternativas, posibles salidas o formas de evitar el agravamiento de la crisis. "El deterioro social es cada vez más marcado y se ve cada día en la cantidad y diversidad de personas que van a pedirle ayuda al intendente: el alambrador, el pocero, el mecánico, el comerciante, el profesional. Esto nos dice que tenemos que actuar muy rápido", reiteró.

El encuentro de ayer tuvo un carácter de "diagnóstico de situación", indicó el intendente. No hubo discursos duros contra el gobierno provincial ni mayores quejas por auxilio económico o falta de atención a las demandas puntuales. "Por ahí, hay situaciones muy puntuales que debe exteriorizar cada intendente, pero que no son casos que puedan generalizarse", remarcó.

La pelota quedó ahora en manos del gobierno provincial, que deberá decidir si abre las puertas del despacho gubernamental a los mandatarios radicales. Olivero confió en que ello ocurrirá y en breve. "No queremos meterle presión al gobernador ni vamos con chicanas. Estamos preocupados en serio y necesitamos sentarnos los Poderes Ejecutivos, tanto el provincial como los municipales, a ver qué podemos hacer para darle respuestas a la gente".

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