El retroceso llama a la puerta

El cambio climático cambia al mundo para mal

"No es un desastroso final, sino un decepcionante principio". Es la expresión más acabada finalizada la Cumbre y pertenece al secretario de Ambiente de España, Hugo Morán.

El marco del inicio de la Cumbre

Salvo contadas excepciones, los gobiernos del mundo creen que el cambio climático representa una amenaza para los seres humanos y la Naturaleza. Hace dos años, en Bali, los países acordaron comenzar a trabajar en un nuevo acuerdo global que remplazara al protocolo de Kioto. El nombre técnico de las conversaciones es la "Decimoquinta Conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Unfccc) - con frecuencia abreviada como COP15".

El Protocolo de Kioto estableció la reducción de la emisión de Gases Efecto Invernadero (GEI), pero sólo se emplean para un reducido grupo de países y el mismo termina en 2012. Teniendo en cuenta esto, gran parte de los gobiernos estaban ilusionados en que en la Cumbre de Copenhague se firmara un nuevo tratado que fuera más amplio, ambicioso, desarrollado y sofisticado que el acuerdo de Kioto, sin embargo se fracasó en este sentido.

El desarrollo de la Cumbre

Con la participación de 192 países, desde la apertura de la Cumbre las relaciones entre los distintos grupos de países fueron tensas.

El primero en comenzar a presionar fue la Unión Europea, que propuso recortar sus emisiones en 30% para 2020, si el Gobierno de los Estados Unidos se comprometía a aumentar sus pretensiones de recortar más del 17% anunciado.

Por su parte, Brasil (en representación de los países en desarrollo) expresó que no aceptarían ningún compromiso obligatorio de reducción de emisiones en el acuerdo que saliera de las negociaciones. Su postura se sustentaba en que los verdaderos contaminadores y responsables de la situación eran los países del primer mundo, por lo tanto no se le pueden pedir reducciones impuestas a quienes están "creciendo".

El gran criticado de todo el proceso fue China, su propuesta se enfocaba en una reducción que sólo representa el 4% real comparada con otros países industrializados que parten del año 1990 para calcular la contaminación. China las tomaba desde el año 1996.

Hacia la mitad de las deliberaciones los países africanos se levantaron de las negociaciones, aunque luego regresaron, se habían retirado porque, en su opinión, los países ricos no estaban centrando la discusión en la reducción de las emisiones de CO2 estipuladas en Kioto.

En resumen las disputas se centraron en dos países China y Estados Unidos; Estados Unidos pedía más de China y China pedía más de Estados Unidos.

Los puntos más polemistas para la concreción de un acuerdo fueron:

4Vigencia de Kioto: países en desarrollo querían seguir con el Protocolo de Kioto vigente, los desarrollados prefieren un texto nuevo.

4Recorte de las emisiones de CO2: países en desarrollo querían que los países ricos recorten sus emisiones en el 25% o más, algo que rechaza la mayoría de estas naciones salvo la Unión Europea que estaba dispuesto si China y Estados Unidos lo hacían.

4Verificación de los recortes: Estados Unidos quería que un organismo internacional corrobore la verificación real de las reducciones de los países, especialmente para China.

4Fondo de adaptación para los países pobres: montos destinados a la ayuda a los países pobres que era insuficiente y requerían ayuda directa. Por el otro lado los países desarrollados optan por asistencia en forma de compensación de carbono.

Faltando unos días, el clima en Copenhague se recalentó producto de la falta de avances y tuvieron que restringir la entrada a los debates al público, lo que generó una ola de protestas.

Ya hacia el final, muchos mandatarios hablaban de "milagro" para salvar a la Cumbre y a sabiendas de que no se iba a lograr mucho, empezaron a expresar la necesidad de continuar las deliberaciones el próximo año con una sede probable en México.

Protestas y renuncia

Una de las características sobresalientes de la Cumbre fueron las masivas detenciones a manifestantes. Cientos de personas detenidas en cada jornada durante los últimos días de la reunión.

Las protestas se comenzaron a formular cuando, en vista de la falta de acuerdo entre los grupos de países, se restringió el ingreso a las salas donde tenían lugar las conversaciones.

En este marco, la presidenta de la Cumbre (la ministra danesa de Medio Ambiente Connie Hedegaard) presentó su renuncia y fue remplazada por el primer ministro de Dinamarca, Lars Rasmussen. La "versión oficial" fue que el remplazo se debió al "número sin precedentes" de mandatarios y jefes de Estado que estaban arribando a la Cumbre, por lo que alguien de mayor nivel debía ocupar la presidencia.

Argentina en el marco internacional

Sin gloria ni penas, esa podría ser la expresión cabal de la participación en la Cumbre por parte de la delegación argentina.

Casi todos los líderes del mundo se encontraron en la Cumbre de cambio climático en Copenhague, aunque sea parcialmente, la mayoría asistió, dada la importancia para el futuro de toda la Humanidad que investía la Cumbre. Nuestra señora presidenta no asistió.

La ausencia Cristina Fernández de Kirchner fue ampliamente criticada por los grupos ambientalistas de Argentina presentes en la Cumbre, ya que convalidó la ausencia de políticas ambientales fuertes en el área ambiental y no promovió la representación activa en la reunión. Fue denunciada en las protestas, la instalación de una usina a base de carbón en Río Turbio, siendo el mismo un claro ejemplo de las estrategias impulsadas por el Gobierno que van a contramano de las recomendaciones mundiales en materia energética; dichas instalaciones representan una alta carga de contaminantes GEI con una tecnología que está dejando de ser usada a nivel mundial por la fuerte contaminación generada.

Lo que finalmente surgió

La última jornada se volvió caótica, extenuante y con presiones por parte de los países desarrollados para concretar aunque sea "algo" que no los hiciera quedar mal parados ante la opinión pública. Veinticuatro horas de deliberaciones y negociaciones continuas para un acuerdo que no tiene mucho sentido.

El acuerdo a que se llegó en Copenhague es mínimo y sin carácter vinculante, esto ha dejado a muchos partícipes decepcionados.

El documento acordado sobre la madrugada, omite el monto global de reducción de emisiones de GEI, sólo pide "profundos recortes" en este sector sin precisar plazo ni cantidades específicas. Para Barack Obama es un "avance sin precedentes y significativo", lo cual para la opinión internacional dejó bastante que desear. El escrito se trató de un pacto cerrado entre Obama y el presidente sudafricano, Jacob Zuma, y los primeros ministros de India y China.

Respecto a la financiación a la mitigación y adaptación al cambio climático para países pobres y en vías de desarrollo por parte del primer mundo, quedó estipulado en 30 mil millones de dólares entre 2010 y 2012 y de 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020.

Sí se conserva el objetivo de que la temperatura no suba más de dos grados centígrados pero los parámetros técnicos para lograrlo y los plazos son bastante ambiguos.

En definitiva el Acuerdo de Copenhague finalmente aprobado está muy lejos de lo pactado en Bali en 2007, cuando los países acordaron tener aquí un tratado que sustituyera al de Kioto y el día de cierre de Copenhague ya valía casi cualquier cosa con el fin de salvar la imagen pública.

Que nos está sucediendo localmente

El cambio climático es un proceso global en el que todas las regiones del globo se van a ver afectadas en mayor o menor grado. Nuestra provincia y zona no escapa a las consecuencias y los expertos ya han previsto algunas derivaciones del cambio del clima en lo local.

En general se puede afirmar que se dará un incremento en la temperatura y en la periodicidad de los fenómenos climáticos extremos (lluvias torrenciales con granizo - largas temporadas de sequías). Dos zonas escapan a la tendencia provincial, en primer lugar el noreste de Córdoba tendrá un aumento en la frecuencia de las precipitaciones; en el noroeste los pronósticos marcan una tendencia del clima hacia una acentuada sequía.

Podemos observar, así mismo, fenómenos derivados del cambio climático en lo zonal: tormentas de tierra, fuertes vientos y la aparición de vectores de enfermedades que antes correspondían a otras zonas endémicas.

Todos los sectores nos debemos poner a trabajar al respecto, el cambio climático es irreversible según muchos expertos y estamos obligados a enfocar nuestros esfuerzos en mitigar los efectos.

4Algunas de las acciones por parte del Estado deberá enfocarse en: evitar el derroche de agua y preparar medidas de emergencia para períodos de sequía; aumentar áreas verdes dentro de la ciudad, aceitar los mecanismos de emergencia ante catástrofes climáticas.

4El sector agrícola, debería hacer un uso sustentable de los recursos hídricos e implementar una rotación en los cultivos para que sus suelos no se vean afectados.

Más allá de que estos dos sectores serán los que zonalmente deberán adoptar medidas de mitigación, la ciudadanía en general y los empresarios deberán acompañar el proceso para no acentuar el fenómeno impulsando el uso racional de la energía y un consumo más sustentable. El sector educativo local, principalmente las universidades, serán fundamentales para el estudio del fenómeno y con su multidisciplinariedad de conocimiento poder aportar su sapiencia y datos para el estudio del cambio climático.

Copenhague fue un comienzo, no muy feliz por cierto, a nivel internacional los países deberán dejar de lado sus intereses sectoriales, para adoptar una postura que beneficie a todo el planeta… Veremos en la próxima si hemos aprendido algo.

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