El retorno de un Kirchner puro

Por: Ricardo Roa

Kirchner volvió a ser Kirchner. No vociferó como en el peor momento de la pelea con el campo. Pero volvió como si el tiempo no hubiera pasado. Y en un momento en que acordar es más necesario que nunca por la crisis, arremetió contra todos. La oposición, el gobierno norteamericano, la prensa y el vicepresidente Cobos, que como los medios independientes está abonado ya a las filípicas kirchneristas.

Sin embargo, Cobos debería estar agradecido a los Kirchner por usarlo de punching ball. Que el vice actúe como un político opositor dentro del Gobierno es parte de un absurdo. Pero al fin esa crispación no hace sino agrandar su imagen, el doble mejor que la del matrimonio presidencial.

Por razones parecidas, Kirchner debería darle las gracias a Carrió, que otra vez exageró para denunciarlo por "un gobierno de facto". Aunque sea cierto que el ex presidente actúa muchas veces como si no hubiera dejado de serlo.

En ese nuevo discurso de barricada, Kirchner reclamó a los periodistas que sean "más independientes" y dejen de mirar las cosas "como creen que deberían ser". Precisamente lo que molesta al Gobierno es lo contrario: la información real. La prensa que la oculta y se subordina al poder desaparece. Simplemente porque la gente no elige desinformarse.

Kirchner volvió a ser Kirchner y los kirchneristas también. Diputados aprobó el fin de la tablita impositiva y todos los bloques votaron a favor del proyecto oficial. Fue una expresión de coincidencia democrática. Pero como si hubiera un defecto de fábrica, el jefe de la bancada K, en lugar de reconocer el gesto, prefirió autoelogiarse y hundirse en el pasado para descalificar a la misma oposición que lo había acompañado.

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